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María José Lara transforma su espacio a través de la poesía

Arte: Karen Lara

María José Lara estudió comunicación y periodismo en la Universidad del Istmo de Guatemala (UNIS). Edita textos y, desde que era adolescente, escribe poesía. En sus versos, explora el significado de ser humana y de la realidad en la que habita. 

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Contingencia 

La humanidad

es un grito contingente, 

apenas cierto. 

Es un eco 

que rebota y se retuerce 

en el espacio que separa 

la soledad del silencio. 

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María José Lara tenía catorce o quince años cuando decidió que quería componer canciones. Compró una guitarra y comenzó a escribir, con el sueño de musicalizar sus letras. Le gustaba hacerlo. “Con el tiempo me di cuenta de que no escribía canciones, sino textos con musicalidad que era lo más afín a la poesía que podía estar escribiendo”, narró. 


En una ocasión, su profesor de literatura dijo que encontraba una contradicción en la juventud: escribían mucha poesía, pero leían poca. Esto motivó a María José, quien disfrutaba de leer novelas, a consumir poemas. “Cuando me topé con las voces de otras poetas, me sentí como en casa”, explicó.


María José ha publicado dos poemarios: El espejo irregular y Naturaleza inacabada. El segundo, surge de la interrogante: ¿qué sucede cuando nuestra voluntad se topa con los límites de nuestra naturaleza humana? El resultado fue una serie de poemas cortos conformados por imágenes abstractas que permiten comprender la naturaleza de la condición humana.


“Lo que entendía del proceso es que cada vez que existe la colisión entre la voluntad y los límites, el resultado es algo inacabado, perfectible y en construcción”, explicó. Entonces, por la naturaleza de este resultado, decidió nombrar así su poemario. 


Transformación feminista a través de la poesía 

 Si María José escogiera una palabra para definir su experiencia como mujer, poeta y joven de la Ciudad de Guatemala sería “transformación”. Esto debido a que afirmar su yo poético con dichas características la transforma hacia adentro y hacia afuera, dijo. “A través de la poesía podemos vincularnos las unas con las otras. Al escuchar la voz de la otra, puedes escucharte a ti misma. Cuando tu voz llega a otras mujeres, nos transforma. También transforma el espacio en el que estemos porque crea una plataforma segura y amplia”, señaló. 


María José es integrante de la Red Interuniversitaria Seguras y Educadas (RISE), plataforma en la que ejerce su activismo feminista. Esto no está desligado de su poesía. “Aunque parezca imperceptible, el palpitar político que yo siento y el activismo en el que me desenvuelvo siempre van a permearse en la poesía”, explicó.


Su proceso de escritura, usualmente, parte de su sensibilidad. Es así como entiende que está “atravesada por un contexto que me hace sentir el mundo y vivir de determinada forma, lo cual condiciona mi creación artística. Las exploraciones que haga, además, están permeadas por mi contexto político”, comentó. 

María José califica a su incapacidad de desligar el activismo de su poesía como algo positivo. “Esto nos hace arrojar un poco de luz a situaciones que pueden estar atravesadas de dolor, injusticia y violencia y que podemos, de alguna forma, acompañarnos y reconocernos desde ese lugar que logramos transformar”, indicó. Por ello, en su proceso, ha sido fundamental coincidir con otras poetas que también son activistas, lo cual la ha hecho sentir una resistencia común desde la vulnerabilidad.


A las niñas y mujeres que escriben poesía, María José les aconseja confiar en su intuición y su propia voz. “Recuerden que la sensibilidad y la vulnerabilidad también pueden estar llenas de fuerza y a partir de ella pueden hacer su poesía. Es a través de la fuerza y la poesía que podemos acompañarnos y transformar juntas”, finalizó.