Ana Esperanza, la emprendedora que impulsa el trabajo de las tejedoras de Tactic
Escrito por Yeimi Alonzo
Ana Esperanza Catún López es una mujer que ha creado un negocio que conecta el talento de artesanas y tejedoras de Tactic, Alta Verapaz, con nuevos mercados, generando ingresos además de preservar el tejido en telar de cintura como tradición ancestral y milenaria del pueblo maya.
Por Yeimi J Alonzo
Entre cientos de tejedoras que plasman todo tipo de figuras en sus bordados al compás de melodías en marimba, se encuentra Ana Esperanza Catún López, quien llegó desde el municipio de San Pedro Carchá, en Alta Verapaz, al “4to. Festival de Tejeduría; Conocimiento Ancestral en Telar de Cintura”, en Tactic, organizado por la Red de Tejedoras Poqomchi’ y el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), con el objetivo de mostrar la riqueza artística de sus tejidos, una técnica milenaria, indígena y mesoamericana que constituye una de las expresiones de ancestralidad más vivas en Latinoamérica.
Esta es la primera vez que Ana Esperanza asiste al festival, y maravillada de tanta belleza que compone una inmensa galería de arte viva, indicó que llegó con la intención de encontrar los mejores diseños para comercializar en su emprendimiento, el cual lo inició hace cinco años en San Pedro Carchá, ofreciendo piezas únicas y de incalculable valor para su clientela, donde cada uno de sus diseños representan identidad, tradición, conocimiento ancestral y parte central de la vida social, cultural y económica de las mujeres en el municipio de Tactic, considerándolos los mejores de la región, según indicó.
“Es nuestra primera vez participando en este festival, promoviendo el tejido que con mucho esfuerzo y orgullo las mujeres elaboran. Ahorita ya tengo cinco años de estar comercializando los huipiles tejidos. Vengo los días jueves o domingo a buscar los colores y diseños. Conozco a varias tejedoras y les hago encargo. Es así que he estado comercializando los huipiles”, contó.

El trabajo de las tejedoras es una expresión de los conocimientos ancestrales en Latinoamérica.
Foto: Yeimi Alonzo
Al momento de elegir los materiales, Ana Esperanza compartió que lo que más busca es la calidad de los hilos, que no destiñan, porque tiene que garantizar la calidad a su clientela para no quedar mal con ellas. “Con el poco tiempo que tengo, me he dado cuenta que ellas buscan la calidad también en los diseños, mejor si son multicolor con fondo blanco o fondo negro, siempre y cuando sea multicolor. Las figuras pequeñas son las que más se venden”, expresó.
En cuanto a las figuras, Ana Esperanza comparte que le gusta elegir las que tengan pajaritos, palomas y macetas, entre otros, ya que hay un sinfín de figuras, pero le llama más la atención cuando estas están bien estructuradas. “Estos diseños tienen diferentes precios, depende del hilo, del estilo, del color, y así hacemos un juego con todo eso. La mayor parte donde compro es en Tactic, porque es muy especial en sus diseños y todo, a comparación con otros municipios”, agregó.
Los precios de estas piezas están entre los 1 mil a 5 mil quetzales, pero en su negocio también pueden encontrar diseños más sencillos, con precios desde los 250 quetzales.
Un solo huipil puede tardar semanas e incluso meses en elaborarse, dependiendo de la complejidad de sus diseños, lo que muchas veces ha conducido a problemas físicos como dolor de cintura en muchas de las tejedoras. Es por ello que ellas mencionan que el valor de su trabajo suele ser incalculable.
Ana Esperanza también comenta que el trabajo de las tejedoras es muy importante, pues además de que están tejiendo, ellas están en sus casas cuidando a sus hijos e hijas, y están pendientes del hogar, sin alejarse de la familia.
“Considero que hoy se está desvalorizando el trabajo de ellas y lo están cambiando por otros tejidos que son imitaciones. A veces prefieren comprar los más baratos por necesidad, ojalá no se pierda esta práctica. Yo siempre les digo que su trabajo es bellísimo, yo no lo puedo hacer y por eso lo valoro. Ojalá hubiera más instituciones y personas animándolas en su trabajo o de otras formas”, explicó Ana Esperanza, mientras se pasea entre el mar de hilos y tejidos de más de 800 mujeres que se reunieron a tejer en el lugar.
Este festival no solo expone el arte textil sino, además, buscó alzar la voz para la protección de la propiedad intelectual colectiva de sus diseños, la dignificación de su trabajo y el ejercicio de los derechos políticos y económicos de las tejedoras, impulsados a través de la Iniciativa (6136) “Ley para la protección de la propiedad intelectual colectiva sobre los textiles e indumentaria de los pueblos y comunidades indígenas de Guatemala”, que evitará que empresas o terceros copien o comercialicen diseños sin permiso, en este caso, figuras tradicionales como el venado que identifica a Tactic, el “palicargo” (franjas o líneas del tejido que estructuran el diseño del huipil), la estrella, girasol y otros propios del municipio.

Las tejedoras se enfrentan a los plagios de sus creaciones artísticas, sublimación de textiles y robo de diseños.
Foto: Yeimi Alonzo
Ana Esperanza también comparte que estos tejidos los ha vendido a nivel nacional, e incluso los ha enviado a los Estados Unidos para las y los guatemaltecos que viven allá y que los utilizan. “Hasta esos espacios he llegado, tengo otros proyectos en mente y pido a Dios que me dé sabiduría para llevar a cabo los objetivos que tengo. Resaltó que en nuestro país todo lo que es hecho a mano es bien visto en otros lugares, porque son bellísimos”, añadió.
“Me gustaría darles a conocer a las señoras que hicieran nuevos diseños, nuevos colores porque hay unos que llevan años y no los cambian, creo que se está perdiendo el interés de hacer nuevas creaciones o mezclar diferentes colores, porque muchos de los diseños ya los tienen las compradoras, por eso a veces cuando vengo les encargo con ciertos colores y estilos, eso les recomendaría, sugiero esa iniciativa”, concluyó Ana.
En la región, el municipio de Tactic es reconocido como la “Cuna del Tejido”, donde un 75% de sus pobladoras en todas las comunidades se dedican a este oficio. Es por ello, que la municipalidad mediante la Oficina Municipal de la Mujer, inició en 2025 la realización de un diagnóstico para perfilar un proyecto de donación de apoyo textil, que ha beneficiado a unas 6 mil 500 mujeres de todo el municipio que elaboran tejidos en telar de cintura.
Eugenia Chiquín, directora de esta oficina, explicó que con el tejido ellas apoyan al ingreso y economía del hogar y que a veces ese es el único sostén del día a día. “Las que tejen para otras personas se auto emplean y cobran por cada lienzo y cada figura. Es un trabajo invaluable, esto (el apoyo) se da en todas las comunidades, aquí en este lugar hermoso, en el valle donde nos ubicamos, está dividido en área Q’eqchi’, Poqomchi’ en el área céntrica, y Achi’. Somos multilingües y el objetivo de estos proyectos es beneficiar a estas mujeres para que no desaparezca esta tradición y cultura donde las madres lo transmiten a las hijas y a las nietas para que no se pierda”, indicó.
Esta dotación de materia prima consistió en una canasta con varios hilos para fondo y otro para figuras de cinco colores, el cual se entregó a las tejedoras el día del festival. “Para la entrega, primero se seleccionan y priorizan las comunidades más lejanas, al alcalde le gusta viajar a las comunidades y valorar el sacrificio que hacen ellas al bajar y le pone no solo ese corazón y ese valor social. Ahora las (mujeres) de los alrededores, se reúnen aquí en el polideportivo donde hoy se entregó a más de 1 mil 500 señoras”, agregó la directora.

Ana Esperanza Catún López platicó con las tejedoras que asistieron al “4to. Festival de Tejeduría; Conocimiento Ancestral en Telar de Cintura”, para conocer sobre la calidad de los hilos y replicar estos conocimientos con tejedoras de Tactic.
Foto: Yeimi Alonzo
Así mismo comentó que la actual administración ha priorizado este proyecto, destinando más de medio millón de quetzales para que este se lleve a cabo. “Es un proyecto como tal, que con los dictámenes técnicos necesarios se sube a Guatecompras con todas las de ley. A través del portal ya los proveedores ofertan su producto con los colores combinados que uno necesita. Se seleccionan, y cada año van cambiando, en el año 2024 se dio en color turquesa; en 2025 amarillo con otros colores, ahora fue blanco y colores de luto para las figuras, cada año cambiamos”, explicó e invitó a valorar el esfuerzo de las tejedoras y a no comprar, promocionar, ni participar en el comercio de huipiles que vienen de fabrica o hechas a máquina.
“Cuando uno colabora con el plagio se está apoyando para que nuestros telares se pierdan y pasen al olvido. No queremos eso, las señoras de escasos recursos a veces por necesidad lo compran, pero también se desvaloriza su trabajo, pues ellas no solo plasman diseños si no también sus sentimientos, su estado de ánimo, la realidad de la mujer. El color de cada mujer va plasmado en cada hebra de hilo que van tejiendo y construyen a diario”, concluyó.
Respecto a los proveedores de la materia prima para los tejidos, Dilia Margarita Có Coy, gobernadora departamental y una de las fundadoras del festival, compartió que como movimiento de tejedoras no solo están protegiendo la propiedad intelectual de los tejidos, sino también el uso adecuado de la materia prima.
“Tenemos que usar hilos y materiales que no dañen la salud de las mujeres ni del medio ambiente, entonces se está usando un tipo de hilo que no riñe con esto, pues muchas veces la pelusa del algodón puede tener químicos que afectan la vista y pulmones de las mujeres. También trabajamos para que se les pague un precio justo. Ha sido un trabajo grande donde tenemos apoyo de diseñadores para que el producto sea bien remunerado, hay varios procesos que se están llevando con otras organizaciones y es bien interesante cómo se han empoderado las mujeres y lideresas de las comunidades en su crecimiento. Antes a muchas de ellas no les gustaba hablar y ahora se desenvuelven públicamente, para mí eso es satisfactorio”, expresó Dilia.
Mencionó, además, que la compra de hilo también la realizan con una cooperativa ubicada en el municipio de Salcajá, Quetzaltenango, movimiento donde hacen toda la manufacturación del hilo y mantienen la conexión para que ellas también sigan trabajando de manera sostenible.
Para Dilia los retos siempre van a ser conseguir el precio justo de los tejidos, además de la amenaza de la sublimación de los textiles, robo de los diseños y el plagio desde la industrialización de estos, temas que abordaron durante el festival, reflexionando en cómo afectan a la economía de las tejedoras. “Otro de los retos es que tenemos que cuidar que en este movimiento de tejedoras ellas no puedan ser utilizadas como vehículo político y fragmentar lo logrado hasta ahora”, señaló.
Por último, dijo que este año se sumaron también algunos hombres que tejen, y por parte de Gobernación y con apoyo de otras entidades, están proponiendo que este festival se realice a nivel departamental para reconocer el trabajo que se está haciendo en otros municipios de Alta Verapaz.
Participaron de esta nota
Agujas e hilos multicolor danzan sobre los telares al ritmo de la infaltable marimba, amarrados a las cinturas de más de 800 tejedoras de todas las comunidades y aldeas que conforman al municipio de Tactic, en Alta Verapaz, mujeres que, mediante este festival, alzaron la voz una vez más para proteger la propiedad intelectual colectiva del tejido, así como la dignificación de su trabajo y el ejercicio de sus derechos políticos y económicos.
Violeta Cetino
Mujeres tejedoras mayas Kakchikel, Mam, Q’eqchi’, K’iche’, Ixil, Pocomchi’, Tz’utujil y Pocomam, junto a autoridades ancestrales, participaron en el VII Encuentro Nacional de Tejedoras, este 19 y 20 de marzo en la ciudad de Guatemala, para fortalecer la lucha y protección de la propiedad intelectual colectiva sobre tejidos e indumentaria maya, impulsado por el Movimiento Nacional de Tejedoras Mayas de Guatemala.