Animales en la USAC mueren por negligencia institucional en medio del fraude electoral de Walter Mazariegos
Escrito por Ruda
En medio de la crisis provocada por el fraude electoral en la Universidad de San Carlos de Guatemala, surgió una preocupación urgente: el estado de los animales dentro del campus. Sin acceso para alimentarlos ni atenderlos, la incertidumbre creció hasta que inspecciones y testimonios confirmaron afectaciones y muertes, evidenciando que el fraude no solo impactó a la comunidad universitaria, sino también a quienes dependen completamente del cuidado humano.
Por Ruda
La crisis generada por el segundo fraude electoral que impuso nuevamente a Walter Mazariegos como rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) no solo impactó a la comunidad universitaria. También puso en riesgo la vida de cientos de animales bajo resguardo institucional.
Durante varios días, animales de la Granja Experimental, el Hospital Veterinario y unidades en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia permanecieron sin acceso regular a alimento ni agua, luego de que grupos afines a Walter Mazariegos restringieron el ingreso de personal encargado de su cuidado.
La situación fue denunciada desde el pasado 7 de abril por la Asociación de Estudiantes de Medicina Veterinaria y Zootecnia “Emil Bustamante”, que alertó sobre el abandono de los animales en medio de la toma del campus por parte de grupos de choque afines a Mazariegos.
“Llevan días sin recibir alimento”, señalaron en un pronunciamiento en el que exigieron la intervención urgente de autoridades. “Como profesionales de la salud animal, tenemos la responsabilidad moral de ser su voz”, expresaron.
Hallazgos: deshidratación, lesiones y mortalidad
Tras varios intentos fallidos de ingreso, personal de la Unidad de Bienestar Animal (UBA) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), junto a la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) y estudiantes de Veterinaria, logró realizar una verificación en las instalaciones.
Estudiantes de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia también lograron ingresar en momentos específicos al campus para verificar el estado de los animales.
De acuerdo con Ángel Guerra, presidente de la Asociación de Estudiantes de Medicina Veterinaria y Zootecnia, aunque la situación generó alarma, no todos los escenarios más críticos pudieron confirmarse. Indicó que observaron cerdas en labor de parto, pero no evidenciaron abortos durante su ingreso.
Sin embargo, sí identificaron afectaciones importantes en otras áreas. La más crítica fue la de codornices, donde se registró mortalidad debido a las dificultades de acceso para su alimentación. “El área más impactada es la de codornices, donde sí hay animales muertos”, señaló.
En el caso del ganado bovino, explicó que la principal limitación ha sido la falta de alimentación constante, agravada por la temporada seca y la imposibilidad de que los trabajadores ingresaran a cortar pasto de manera regular.
También confirmó que, aunque se gestionó la donación de alimento, este no ha podido ser trasladado al campus por las restricciones de ingreso. “Se consiguió la donación de pacas, pero no se han podido ingresar”, indicó.
Pese a las dificultades, aseguró que en las últimas horas se ha retomado parcialmente la atención, y que la mayoría de los animales ya está recibiendo alimento y agua, y se encuentran más estables que en días anteriores.
Obstáculos persistentes y contradicciones en el acceso
Comunicación Social del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAGA), confirmó a Ruda mediante una llamada telefónica que, aunque no se encontraron animales en estado crítico, sí presentaban signos de deshidratación y una reducción significativa en la alimentación.
“Si deberían recibir el 100% de alimentación, estaban recibiendo alrededor del 50%”, explicó. También señaló que el acceso limitado al agua agravaba las condiciones.
Advirtieron que la situación pudo haber escalado rápidamente si no se intervenía a tiempo. A pesar de la primera inspección, el acceso al campus continuó restringido.
Este jueves 9 de abril, desde las 8:40 de la mañana, personal de la Unidad de Bienestar Animal (UBA) del MAGA, la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), trabajadores y estudiantes de la Facultad de Veterinaria permanecieron en las afueras del campus a la espera de ingresar para dar seguimiento a las recomendaciones, sin embargo, nuevamente se les impidió el acceso.
Según relataron, la negativa estuvo acompañada de situaciones que generaron incertidumbre sobre quién ejercía el control en el lugar.
“Este jefe del MP no se quiere identificar con nadie, ni con la PDH, ni con los medios”, explicó Comunicación Social del MAGA. Y agregó un elemento que calificaron como contradictorio: “Lo más curioso es que carga su chaleco del MP, pero también una gorra de la USAC… entonces uno se pregunta qué está pasando”.
De acuerdo con testimonios, esta persona daba instrucciones a personal de seguridad para impedir el ingreso, incluso del personal técnico encargado de alimentar a los animales. La restricción se mantuvo durante varias horas, hasta que aproximadamente a las 10:00 de la mañana se permitió finalmente el ingreso de la Unidad de Bienestar Animal.
Las autoridades del Ministerio Público (MP) argumentaron que la restricción de ingreso respondía a una diligencia de la Fiscalía contra Delitos del Patrimonio Cultural. El caso evidencia cómo la disputa por el control de la USAC tuvo efectos directos en seres vivos bajo responsabilidad institucional.
Las recomendaciones emitidas por la Unidad de Bienestar Animal fueron claras: permitir el ingreso del personal, garantizar alimentación e hidratación adecuadas y asegurar el acceso de insumos básicos.
También advirtieron que, de no cumplirse, se procederá conforme a la ley. Mientras tanto, la comunidad universitaria continúa denunciando lo ocurrido. Porque en medio del conflicto, los animales también quedaron expuestos y vulnerados.
El fraude electoral en la USAC no solo afecta la democracia universitaria, también tiene consecuencias sobre quienes no pueden defenderse.
En medio del conflicto, los animales quedaron expuestos, sin alimento ni atención, dependiendo de decisiones que los dejaron fuera de toda prioridad. Frente a eso, han sido los estudiantes quienes han asumido la responsabilidad de alzar la voz, de señalar, de denunciar y de actuar. De ser la voz de quienes no la tienen.
Participaron de esta nota