Ayote en panela para los difuntos de Totonicapán
Preparar ayote en panela es una de las tradiciones que aún practican las familias de Totonicapán, una forma de recordar a los seres queridos que han trascendido de este mundo.
Por Hugo Bulux
La preparación de ayote en panela y atol de elote forman parte de las tradiciones para recordar a los difuntos, ya que estos alimentos son preparados por las familias totonicapenses y consumidos en los cementerios, que para las fechas uno y dos de noviembre se llenan de colores y música.
Las comunidades de Totonicapán se caracterizan por producir y consumir el maíz, grano que junto al frijol y la calabaza (ayote o chilacayote) forman lo que se denomina el sistema milpa. Este sistema de policultivo ha dejado de practicarse debido a varios factores como el cambio climático, la reducción de las tierras para la siembra y el uso excesivo de agroquímicos.
.jpeg)
El uno y dos de noviembre, el cementerio general de Totonicapán se abarrota de familias que comparten comidas con los difuntos. Foto de Hugo Bulux
Para finales de octubre y principios de noviembre, las familias totonicapenses se reúnen para realizar la denominada ‘tapisca’, que consiste en ir a los terrenos a levantar la cosecha de maíz. En este proceso se separan los elotes para luego elaborar el tradicional atol, tamalitos o tortillas. Algunas familias todavía acostumbran a sembrar frijol, el ‘piloy rojo’ y también calabazas o ayotes como son conocidos en Totonicapán.
La tradición del ayote en panela
Doña Julia Tzul es una vecina de Totonicapán que nos compartió el proceso de elaboración de este platillo tradicional con tres ingredientes principales: los ayotes maduros o sazones, canela y panela como endulzante natural.
.jpeg)
Doña Julia Tzul inicia la preparación del ayote o calabaza. Foto de Hugo Bulux.
Este año doña Julia ha sembrado el ayote en un predio que heredó de su padre. El proceso inicia yendo al terreno a identificar los ayotes ya maduros, lavarlos y cortarlos en trozos. En una olla de barro, coloca los trozos de ayote y cuando ya están hirviendo, agrega panela y canela. El proceso de cocción dura entre 2 a 3 horas, dependiendo de la cantidad.
.jpeg)
Ayotes sembrados en un predio de doña Julia. Foto de Hugo Bulux.
.jpeg)
Los ayotes se lavan y se cortan en trozos. Foto de Hugo Bulux.
Doña Julia nos comparte que quedó huérfana de madre cuando era niña. La preparación del ayote en panela le trae gratos recuerdos ya que cuando era niña, junto a su padre y hermano, acostumbraban comer las semillas de los ayotes para los desayunos. Para comerlas, las semillas del ayote se deben secar al sol por tres días, y en su preparación se les agrega únicamente sal y se ponen a fuego lento en un comal de barro mientras se van moviendo despacito.
.jpeg)
La preparación del ayote con panela trae buenos recuerdos a doña Julia. Foto de Hugo Bulux.
Algunas veces molían las semillas con piedra de moler. Doña Julia nos cuenta que no había necesidad de comprar carne o huevos, únicamente gustaban de las semillas de ayote y de tamalitos de elote. Cada año se dejan las semillas para poder sembrar nuevos ayotes y tener una próxima cosecha.
Tradiciones que se han ido perdiendo
Lamentablemente cada vez son menos las personas que elaboran el tradicional ayote en panela, debido a que cada vez es menor la producción, por la reducción de terrenos para la siembra de maíz, la pérdida de la relación con la tierra, la migración y el aumento en los costos de producción. Este año en el mercado de Totonicapán, el precio de los ayotes osciló entre los 10 y 20 quetzales, la marqueta (medida) de panela costó entre 10 y 12 quetzales.
.jpeg)
Doña Julia prepara en su comal las semillas del ayote. Foto de Hugo Bulux.
Debido a la variación en el ciclo de la lluvia y la sequía prolongada, este año también hubo una reducción en la producción de maíz y por consiguiente de elotes, por lo que la preparación del atol de elote fue complicada. En el mercado local, los elotes llegaron a costar hasta 3 quetzales por unidad y la libra del grano a un precio de 10 quetzales.
Recordar a los difuntos con ayote en panela y atol de elote
Para el uno y dos de noviembre la mayoría de familias visitan los cementerios para adornar con flores las tumbas de sus seres que han fallecido. En Totonicapán la tradición consiste en adornar los panteones el primero de noviembre para llegar al siguiente a ‘cuidar a sus muertos’, llevándoles ayote en panela y atol de elote.
.jpeg)
El atol de elote es una bebida tradicional de la época. Foto de Hugo Bulux.
En la calle principal del cementerio del municipio, es común observar ventas de atol de elote a un precio de 7 quetzales y porciones de ayote en panela a un precio de entre 5 y 10 quetzales. Es tradicional que saliendo del cementerio las familias comparten un delicioso atol de elote bien caliente para contrarrestar el frio característico de esta época.
Glenda Alvarez
Por generaciones en el cantón Tecuaco la siembra de manía (cacahuate) ha sostenido la mesa y el bolsillo de varias personas. Aquí, lejos del ruido de las grandes carreteras y mercados, familias campesinas sostienen una tradición agrícola que va más allá de la producción. En cada semilla sembrada hay un pedazo de historia, un aprendizaje heredado y un proyecto de vida colectivo.
El proyecto de un grupo de mujeres que decidió crear su propia organización llamada ASOMEF, (la Asociación de Mujeres Emprendiendo la Economía Familiar), las llevó a producir tomates y chiles. Para realizar este trabajo cuentan con cosechador de agua de lluvia (captan agua de lluvia) y aboneras orgánicas, que utilizan para cultivar productos orgánicos.
Prensa Comunitaria
En una actividad realizada el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en la sede del Centro de Apoyo Integral para Mujeres Sobrevivientes de Violencia (CAIMUS) de Totonicapán, mujeres sobrevivientes de violencia en este departamento develaron un cuadro pintado por ellas mismas en el que expresan cómo lograron superar la violencia machista en su contra.