Foto: Yeimi J Alonzo

Comadronas de Alta Verapaz se organizan entre apoyo mutuo y sororidad

Escrito por Yeimi Alonzo

 Pese a la discriminación y a las barreras que enfrentan dentro del sistema de salud, las abuelas comadronas de Alta Verapaz han encontrado en la organización colectiva una forma  de reconocimiento a su labor ancestral, defensa de sus derechos y fortalecimiento del cuidado de las mujeres en sus comunidades.

Por Yeimi J Alonzo

En el departamento con la segunda tasa más alta en embarazos en niñas y adolescentes del país, en comunidades rurales donde la vida muchas veces comienza lejos de un hospital, el trabajo de las abuelas comadronas y los cuidados a la salud sexual y reproductiva de las mujeres ha sido imprescindible.

Más allá de su labor como guardianas de la vida, las comadronas han construido, durante décadas, redes de apoyo que han fortalecido su trabajo y la transmisión de sus saberes. Esa organización comunitaria a nivel nacional es la base fundamental que hoy las reúne.

La  sororidad, basada en el reconocimiento mutuo y la colaboración, les ha permitido desde hace muchos años enfrentar desafíos comunes mientras cuidan la vida de mujeres y comunidades enteras.

El pasado 11 de junio de 2026, comadronas de todo el departamento de Alta Verapaz se reunieron en el Encuentro Departamental de Abuelas Comadronas, por motivo del Día Nacional de la Abuela Comadrona, que se conmemora  cada 19 de mayo. La fecha fue  instituida mediante decreto para dignificar y reconocer la sabiduría ancestral y el aporte de las comadronas en el cuidado de la salud materna e infantil.

Comadronas de todo el departamento de Alta Verapaz durante el encuentro. Foto: Yeimi J Alonzo

Albertina Tzib, actual presidenta de la junta directiva departamental del Movimiento de Abuelas Comadronas de Guatemala -Nim Alaxik-, organización que aglutina a más de 23 mil comadronas en todo el país, fue la encargada de dar las palabras de agradecimiento y reconocimientos a las comadronas y personas invitadas al encuentro. 

De pie, junto a la ofrenda ofrecida a la energía o nahual del día, Lajeb Ajpu’, Albertina recordó los años en que empezó a organizarse con otras mujeres. Para ello, invitó al frente a Lorenza Isem, originaria de Tactic, quien, según relató, fue una de las primeras personas que  le brindó su apoyo y motivación para continuar con su labor de partera.

“Jamás se me va olvidar que gracias a ella (Lorenza) no tiré la toalla. Al saber que tenía compañeras comadronas que nos podíamos apoyar, fue que seguí en la lucha”, dijo  Albertina. 

Ambas recordaron  lo difícil que era para las parteras, en ese entonces, ejercer su labor en condiciones menos favorables que ahora que están organizadas.

Albertina junto a la ofrenda hace memoria de aquellos días. Foto: Yeimi J Alonzo

 Albertina junto a Lorenza contando sus experiencias. Foto: Yeimi J Alonzo

Albertina mencionó como ejemplo, el tener que elegir y dividir su tiempo entre un trabajo asalariado y el ejercicio como comadrona, que no siempre se ha valorado  de manera justa,  pese al trabajo, tiempo y dedicación que implica.

Conoce más del trabajo de Albertina en el siguiente enlace: 

Lorenza recordó cómo Albertina tomó las riendas de la organización cuando ella ya no podía. “Gracias a Dios que -Nim Alaxik- está a nivel nacional y espero que haya apoyo para todas las compañeras comadronas, porque eso es lo más importante”, expresó. 

Celebró además que en su municipio las muertes maternas han disminuido gracias a que ahora refieren a las mujeres a los hospitales de manera oportuna. 

También dijo estar alegre al ver caras nuevas dentro de la organización. Han pasado más de 15 años desde la primera vez que llegó a la Asociación de Servicios Comunitarios de Salud – ASECSA-, lugar donde se realizó este encuentro, y que junto a -Nim Alaxik- han trabajado en colaboración para proteger la medicina ancestral, mejorar la salud materna y defender los derechos de las parteras mayas mediante la capacitación mutua sobre derechos sexuales y reproductivos, prevención de riesgos y atención integral.

 Lorenza comparte cómo hace más de quince años llegó por vez primera a ASECSA. Foto: Yeimi J Alonzo

Albertina entrega reconocimientos a sus compañeras. Foto: Yeimi J Alonzo

Este trabajo conjunto también busca la reivindicación política de las comadronas. -ASECSA- acompañó a Nim Alaxik en la exigencia de respeto institucional y mejoras en el sistema de salud. 

Al mismo tiempo defienden el parto, no solo como un proceso biológico, sino un acto espiritual y cultural. 

“No dejen de apoyar a sus comunidades, es duro ser comadrona, no es fácil, pero debemos salir adelante porque es un don que Dios nos dio”, puntualizó Lorenza.

Silvia Ramos, integrante del Comité de Abuelas Comadronas y habitante de la Aldea Chepenal, en San Cristóbal Verapaz, expresó su satisfacción por el encuentro y agradeció a todas las organizaciones por la información sobre los actuales proyectos.

Pilares de la salud comunitaria

Sobre la importancia del trabajo de las comadronas en su municipio y comunidad, Silvia explicó que el trabajo de las comadronas va más allá del acompañamiento durante el embarazo y el parto. En sus comunidades también acompañan casos de violencia en las familias, especialmente cuando las víctimas son niñas y adolescentes y no tienen a quién acudir.  “Ellas nos tienen confianza y nos avisan a nosotras, les damos información y consejería. Tenemos grupos de jóvenes y círculos de embarazadas, les damos charlas a las primigestas que no saben cómo son los trabajos de parto, nosotras las orientamos”, explicó. 

En Alta Verapaz, según datos del Observatorio en Salud Reproductiva, -OSAR-, más de 7 mil niñas y adolescentes dan a luz cada año. Muchas de estas madres, menores de edad, viven en uniones de hecho o forzadas. Los datos reflejan que esta realidad afecta gravemente el futuro de miles de menores de edad en la región.

Abuelas comadronas durante la presentación y diálogo sobre experiencias, necesidades y demandas de las comadronas de Alta Verapaz. Foto: Yeimi J Alonzo

Para Mérida Mollinedo Contreras, presidenta de la directiva municipal de Chahal, más que resaltar la importancia del rol de las comadronas, es urgente informar  sobre derechos sexuales y reproductivos a las niñas y adolescentes.  

“Porque si nos damos cuenta la juventud de hoy necesita mucha atención psicológica y orientación, gracias a Dios en todos los centros de salud hay psicólogo, ya sea que fueron abusadas o no también necesitan orientación sobre sus derechos sexuales y reproductivos”, afirmó.

Para Miriam Estela Bac, coordinadora de ASECSA Nor-Oriente, con sede en Cobán, las comadronas ejercen una labor comunitaria basada en la vocación de servicio, el amor y el conocimiento ancestral heredado de generación en generación. 

“Es un servicio que hacen siempre pensando en la protección a la vida y que el cuerpo no se invada con algún medicamento que pueda dañar el cuerpo. Utilizan sus plantas medicinales, su consejería, el ciclo de la luna, la toma del tiempo en proceso de menstruación”, explicó.

Miriam añadió que los calendarios o ciclos naturales promueven la lactancia que ayuda a las mujeres a espaciar los embarazos. “Este ejercicio de consejería, las comadronas lo han promovido principalmente en comunidades retiradas con amabilidad, con amor, esmero, dedicación y sobre todo sin ningún interés”, dijo. 

Miriam, coordinadora de ASECSA, durante su intervención. Foto: Yeimi J Alonzo

La activista también explicó que durante todos estos años las abuelas comadronas en la región y en todo el país, continúan enfrentando dificultades como la discriminación en el sistema de salud, señalándolo como lo más grave, además del rechazo en los centros de salud a la medicina ancestral, el uso de plantas medicinales, infusiones y baños de vapor.

Otra de las dificultades que enfrentan las comadronas es la barrera del idioma, debido a que muchas  hablan idiomas originarios  y, “aunque comprenden el castellano, sienten vergüenza de expresarse en un segundo idioma”, aseguró Miriam. 

Por otra parte, señaló la discriminación y rechazo por vestir  su indumentaria maya, recibiendo comentarios despectivos sobre su higiene cuando intentan acompañar a las pacientes que la comunidad les ha confiado.

Además, denunció que en los centros de salud les exigen un carnet o registro para validar su labor. A su criterio, esto resulta ofensivo para sus conocimientos ancestrales, los cuales han sido transmitidos de generación en generación (de madres, abuelas u otras comadronas con décadas de experiencia). 

“La mayoría de comadronas ha venido de un proceso de enseñanza y aprendizaje desde su hogar o con su madre, su abuela o simplemente han aprendido a acompañando a otra abuela comadrona que tendrá algunos 50 o 60 años de servicio. Hemos acompañando a comadronas de 90 años que siguen atendiendo partos, es increíble la fuerza de voluntad que tienen en las manos y en los pies porque van a tender hasta donde están las mujeres”, explicó Miriam.

 Asistentes y organizadoras que participaron en el encuentro. Foto: Yeimi J Alonzo

Por último, mencionó la falta de valoración a su entrega, al ser una labor voluntaria, donde hay total confianza y no se tiene horarios (atendiendo partos a la madrugada o viajando a donde sea necesario).

Diversidad de saberes, conocimientos poco valorados y alianzas con otras mujeres

María Q'anil, originaria del departamento de Quiché e integrante de la junta directiva de La Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala, -CONAVIGUA-, explicó que desde hace varios años trabajan junto a las abuelas comadronas en Alta Verapaz. Actualmente desarrollan el proyecto “Armonía”, una iniciativa que busca prevenir  los altos índices de embarazos a temprana edad que sufren las niñas y mujeres adolescentes de la región. 

El proyecto incluye procesos de formación y diálogos sobre derechos sexuales y reproductivos,  el reconocimiento y la articulación de los saberes de las abuelas comadronas.  Actualmente esta iniciativa se desarrolla en cinco municipios del departamento de Alta Verapaz. 

María explicó que las comadronas han mantenido la trasmisión de conocimientos de los pueblos mayas y destacó como uno de sus principales logros la aprobación del Decreto 4-2005, que fortaleció el reconocimiento legal de las comadronas. 

Asistentes durante la presentación del proyecto “Armonía”. Foto: Yeimi J Alonzo

El decreto estableció el 19 de mayo como el Día Nacional de la Comadrona Guatemalteca Iyom y/o Rati't Ak'al y luego de una reforma, el beneficio económico de Q4 mil anuales (estipendio dividido en dos pagos) como un derecho formal y permanente.

Sin embargo, María considera que esto es una mínima cantidad comparada con el enorme aporte, esfuerzo y sacrificio que las comadronas hacen pese a las dificultades y barreras que enfrentan en las comunidades más lejanas.

“El reconocimiento que se ha dado a su trabajo es mínimo, no es el valor del trabajo que ellas desarrollan día con día porque no tienen un horario fijo, ellas trabajan de noche y de día como un médico. Es muy importante que se le dé continuidad y pedimos a las autoridades que se dé acompañamiento a este proceso y que no se restrinja con muchos requerimientos para que logren continuar con los procesos”, señaló.

María explicó que las comadronas  caminan por horas para llegar a las comunidades. “Al atender un parto, no exigen comodidades; se adaptan a lo que la familia tenga, llegando a descansar en el suelo sin garantía de cama o alimentación”, aseguró.

María, integrante de CONAVIGUA, luego del almuerzo de convivencia. Foto: Yeimi J Alonzo

Agregó que estas mujeres voluntarias se enfrentan con familias que no siempre tienen un presupuesto estipulado para retribuirles económicamente y que ellas tampoco tienen una tarifa fija por sus servicios, comparado con los centros privados que alcanzan los Q5 mil hasta Q25 mil por la atención de un parto. También reiteró que las comadronas no solo atienden partos, sino también son curanderas y brindan consejería. 

“Es un trabajo de mucha sostenibilidad y fortaleza para las mujeres y comunidades pues los doctores no pueden cubrir todo eso, no tenemos doctores a nivel comunitario, y caminan largos kilómetros cargando sus ponchos y ropa. Además, estamos abandonados en las comunidades, no hay buenas carreteras, eso dificulta su trabajo”, explicó.

Según María ser comadrona es un don de nacimiento “otorgado por Dios”, que está determinado por la energía del día de nacimiento de acuerdo al calendario maya, asociado específicamente al nahual del abuelo Kawoq. 

María junto a su equipo de trabajo. Foto: Yeimi J Alonzo

Agregó que, cuando las comadronas no logran identificar este don, debido a la influencia de otras religiones y modificación del pensamiento cosmogónico, pueden llegar a enfermarse o enfrentar muchas dificultades en su vida.

“Cuando ellas tienen confianza de preguntar a un abuelo o abuela contadores del tiempo, determinan cuál es su signo o energía de nacimiento en el calendario maya, entonces van analizarlo y determinar su don, “¡Ah, usted es comadrona!”. Si lográs ejercer tu trabajo, te vas a curar. Si tenés muchos problemas, pero haces el ejercicio de curandera, te vas a curar y así… van detectando el motivo, así van iniciando su trabajo”, contó.

Para María esta labor no depende de hospitales, sino de cuidados especiales desde la gestación y prácticas (como el temazcal) alineados con los ciclos lunares, y que, aunque muchas comadronas no saben leer ni escribir, poseen un conocimiento profundo del cosmos y las estrellas para guiar los nacimientos. Comentó que todo esto lo aprendió gracias a haber acompañado durante muchos años a su abuela que es comadrona.

Al encuentro también asistieron representantes del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. Foto: Yeimi J Alonzo

Durante el encuentro se hizo una fuerte denuncia contra la manipulación política y los engaños contra las mujeres de las comunidades, proponiendo en su lugar un trabajo unido y coordinado con el Ministerio de Salud y las municipalidades, ya que las comadronas también se reconocen como parte fundamental del sistema de salud.

Albertina concluyó  que lo más valioso de este encuentro fue el reconocimiento mutuo, la alegría de haber encontrado comadronas que la han apoyado desde hace muchos años y conocer nuevas compañeras. “Esa es la alegría y felicidad, estamos unidas y no separadas”, finalizó. 

Participaron de esta nota

Yeimi Alonzo

Mujer viento, mujer palabra…

Comunicación popular y periodismos con enfoque de género, pueblos originarios, fiscalización, investigación y derechos humanos desde Alta Verapaz, al norte de Guatemala.

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