Foto: Lucy Chay

El proceso opaco que garantizó la reelección de Mazariegos se apoyó en un proyecto arqueológico avalado por el gobierno

El Consejo Superior Universitario (CSU) aprobó el cierre del campus central de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) por cuatro meses, mediante el Acta 8-2026 de la sesión ordinaria del pasado 25 de marzo. 

Con esta medida, un CSU afín a Walter Mazariegos, “apoyaba” el comienzo de dos proyectos de rescate arqueológico en la zona 12 capitalina que fueron bautizados como “Ampliación Campus Universitario, Viaducto del Periférico universitario acceso norte y Ampliación del Campus Universitario, Torre de Parqueos”, a partir del 6 de abril, dos días antes de la elección a rector. Justo ese día, con las puertas cerradas de la USAC, el CSU invalidó 14 de las 21 acreditaciones de la oposición a Mazariegos. Días antes, el 13 de febrero el Ministerio de Cultura había firmado un convenio con la arqueóloga a cargo del proyecto por parte de la Universidad. ¿Coincidencia?

Por Claudia Méndez Villaseñor

“El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones” dice un conocido refrán, que bien se le aplicaría a una investigación arqueológica que utilizó Walter Mazariegos rector de facto de la USAC, con el propósito de garantizar una reelección fraudulenta. Al unir los puntos resulta evidente que, con la firma del Convenio de Investigación Arqueológica 4-2026 entre Ana Claudia Monzón Peñalonzo de Suasnavar, directora general del Patrimonio Cultural y Natural del Ministerio de Cultura y la arqueóloga María de los Ángeles Garnica Oliva,  el pasado 13 de febrero se fraguó el conveniente cierre del campus central de la universidad del Estado, días antes de las votaciones que decidirían el futuro de la Rectoría. ¿Era urgente este proyecto, cuando la obra gris solo existe en presentaciones digitales? ¿Fue utilizado el Ministerio de Cultura para respaldar el cierre del campus central? La exministra Liwy Graciozo Sierra aseguró, poco antes de renunciar al cargo, que la investigación arqueológica comenzarían después de la elección del nuevo rector. Pero, ese mensaje no hizo que las puertas se abrieran, al contrario, grupos de choque afines a Mazariegos consiguieron que, entre el 6 y la tarde del 7 de abril, el campus central siguiera cerrado. Mientras, se urdía el fraude a la sombra de una investigación arqueológica.

De acuerdo con el Convenio 4-2026 con la investigación arqueológica se buscaba descubrir hallazgos prehispánicos en el lugar que ocupa la Escuela la Escuela de Formación de Profesores de Enseñanza Media (EFPEM), adscrita a la Facultad de Humanidades, en áreas cercanas a la avenida Petapa y el Periférico. Sin embargo, también se tenía previsto que se podría identificar “la ausencia” de actividad prehispánica.

Si todo marchaba bien y se encontraban evidencias, con esta investigación arqueológica se proponía establecer las posibles relaciones comerciales, sociales y culturales entre el sitio El Portillo y el centro de Kaminaljuyú por medio de los artefactos descubiertos. Asimismo, se redefinirían fechas de ocupación mediante el fechamiento de material cultural de El Mulato, El Portillo y sitios relacionados.

Como último objetivo, con este proyecto se esperaba generar conciencia en el estudiantado sobre el contexto arqueológico del campus central de la USAC. ¿No recuerda un poco a los hermanos Grimm y el relato de “Las Cuentas de la Lechera”?

En este marco de supuestos, se fijó en el Convenio 4-2026 que éste tendría un plazo que comprendía desde el 2 de marzo pasado al 6 de octubre de 2026, pero con la posibilidad de una extensión por causas “debidamente justificadas y aprobadas bajo estricta responsabilidad del supervisor nombrado para el efecto y avalado por el Consejo Técnico de Arqueología mediante dictamen técnico, firmado y sellado por todos los integrantes”.

Se estipuló que el Convenio estaría vigente a partir del 13 de febrero de 2026 y hasta que se agotara el plazo que “técnicamente” dictaminara el Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales (DEMOPRE).

Algo que resulta confuso en este Convenio es que se consideró que la arqueóloga Garnica Oliva liberara de responsabilidad penal, civil, administrativa y laboral a Peñalonzo de Suasnavar, en “virtud de que el proyecto es independiente de la estructura administrativa del Viceministerio de Patrimonio Cultural y Natural”, de cuya dependencia es la Dirección General del Patrimonio Cultural y Natural.

No obstante, es dicha Dirección la que debe autorizar a otras personas participantes en el proyecto; hacer filmaciones; tomar fotografías o videos; impartir talleres o conferencias sobre las investigaciones arqueológicas en la USAC; o hacer públicos los hallazgos arqueológicas, las excavaciones y otras evidencias así como un Informe técnico total o parcial sobre las investigaciones, lo cual lo hace aún más confuso, porque el Viceministro mantiene el control, pero sin ninguna responsabilidad a futuro. Asimismo, la Dirección General del Patrimonio Cultural y Natural podría terminar de manera “unilateral” por distintas causas, una de ellas es “si así conviniera a sus intereses”.

Una cronología del proyecto

Por medio de sus redes sociales la USAC promocionó este proyecto arqueológico y proporcionó una cronología sobre estas dos obras, que hasta el momento, solo existen en el plano digital. No hay procesos abiertos en GUATECOMPRAS para la convocatoria de una licitación pública para ampliar el viaducto de ingreso a la universidad por el Periférico norte ni la torre de estacionamientos. En un video publicado el 27 de marzo pasado se explicó que la esta casa de estudios superiores por estar ubicada en el área de influencia del sitio arqueológico Kaminaljuyú requiere que, previo a la construcción de la obra gris, se realicen exploraciones arqueológicas con la finalidad de “identificar, documentar y resguardar cualquier hallazgo cultural que se encuentre bajo el suelo de la USAC”.

Se tienen previstas 75 excavaciones exploratorias distribuidas en dos fases (cada una de aproximadamente dos por dos metros de largo por dos metros de profundidad) a cargo de excavadores, arqueólogos y estudiantes de la Escuela de Historia.

Cronología del expediente

Según las publicaciones oficiales de la USAC, en marzo de 2025 se comenzó la gestión del proyecto de “rescate arqueológico”, previo a levantar nuevas obras de infraestructura. 

¿Cierre justificado?

El 25 de marzo, previo al descanso por los preparativos del Huelga de Dolores y Semana Santa, el Consejo Superior Universitario (CSU) aprobó el cierre del campus central de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) por cuatro meses, mediante el Acta 8-2026 de la sesión ordinaria que se convocó ese día.

Mediante dicha acta se autorizó la ejecución de los proyectos “Rescate Arqueológico: Ampliación Campus Universitario Viaducto del Periférico Universitario acceso norte y Ampliación Campus Universitario Torre de Parqueos, a partir del 6 de abril último, y con ello que las clases pasarían de modo presencial a virtual por los siguientes cuatro meses, tras considerar el Oficio DUC 242-2026 de la Coordinadora Profesional para el Diseño Urbanístico y de Construcción (DUC); el coordinador general de Servicios e Infraestructura Física (DSG) y el director general de Administración. Datos de la USAC revelaron que cada día ingresan al campus central más de 70 mil personas y 20 mil automóviles.

En sus últimas declaraciones como funcionaria pública, Grazioso Sierra afirmó, el 27 de marzo, que el Convenio suscrito entre la Dirección General del Patrimonio Cultural y Natural con la arqueóloga Garnica Oliva “no incide en las decisiones administrativas ni académicas de la USAC. Hasta el momento, no hay fecha para el inicio del proyecto y para evitar cualquier malentendido sobre el alcance del Convenio he girado instrucciones para que coordine con la USAC el inicio de los trabajos del proyecto de rescate arqueológico en una fecha posterior a la elección de rector”.

Para arqueólogos expertos en proyectos arqueológicos en espacios abiertos al público, resultó extraño que se decidiera cerrar el campus central por investigaciones de esta índole. “Si fue una excusa porque se cierran las áreas de investigaciones. Se hizo un proyecto arqueológico en el mercado de Sololá y se trabajó con personas que vendían y consumían en el trabajo, pero se coordinó con las personas que lo contratan como arqueólogos, el comité del mercado y otros usuarios”, explicó la arqueóloga Marielos Corado.

A las puertas de un fraude anunciado

El Lunes Santo, 6 de abril, el Presidente Bernardo Arévalo luego de la reunión de Consejo de Ministros, dio a conocer en La Ronda, que la ministra de Cultura había presentado su carta de renuncia “por motivos personales” y que fue aceptada en Consejo de Ministros. En su lugar fue juramentado Luis Méndez Salinas.

Trascendió que en la sesión del Gabinete del 6 de abril pasado, la vicepresidenta Karin Herrera y varios ministros exigieron al presidente Bernardo Arévalo actuar para que se garantizara un proceso legítimo en la elección de rector de la USAC.

El cuestionamiento de algunos en esa sesión también era porque el presidente quería dirigirse a Mazariegos en el comunicado que estaba por publicar como “rector magnífico”, finalmente esa parte fue eliminada.

"Somataron la mesa", comentó una fuente. Sin embargo, el presidente dijo que no lo haría, ya que "no quiere cometer ilegalidades”. Esto pese al llamado de la población a cumplir con su mandato y a las recomendaciones de la misma OEA en las que son enfáticos en decir que la autonomía no puede ser invocada como justificación para la omisión del Estado ante hechos delictivos cometidos en la USAC.

Las puertas del campus central de la USAC siguieron cerradas y ello fue aprovechado por el Consejo Superior Universitario (CSU), afín a Mazariegos, para que en la sesión extraordinaria que se convocó ese día que se convocó en horas de la tarde no se acreditaran 14 de los 21 cuerpos electorales opositores al “rector” reelecto, por la falta de documentación esencial; procesos pendientes de resolución y “la ausencia de padrón electoral que impidió verificar la legalidad de los procesos”.

El 7 de abril, un grupo de estudiantes sancarlistas logró abrir las puertas del campus central, que eran resguardadas por grupos de choque. Fueron atacados con gases lacrimógenos, piedras y otros artefactos, pero al final se abrieron los portones. El grupo paramilitar huyó hacia la avenida Petapa y salió por esa puerta, cuando ingresaron los estudiantes.

La Fiscalía de Delitos contra el Patrimonio Cultural de la Nación del Ministerio Público (MP) giró ese día, un oficio con carácter de “urgente” al director de la Policía Nacional Civil (PNC) por medio del cual se señalaba que en redes sociales “se hizo público” que personas con gorros pasamontañas y con el uso de un picop “tiraron el portón que acceso a la universidad por el Periférico”. Se hizo referencia a la USAC como “Patrimonio Cultural de la Nación” y que por ello goza de protección legal del Estado de Guatemala.

El MP hizo un llamado urgente para que se designaran al menos tres equipos de investigadores con la finalidad de que se realizaran diligencias útiles, necesarias y pertinentes para: individualizar a sindicados por nombre y apellido, así como para consignar su dirección de residencia; individualizar el picop; recolectar videograbaciones en la USAC, así como en el área da acceso al Periférico; analizar los videos recolectados y elaborar un álbum fotográfico de los hechos que es víctima la universidad.

En este sentido, resulta confuso que se le otorgue a la USAC una cualidad de víctima, cuando el término aplica, según la Real Academia Española (RAE) a personas que se exponen u ofrecen a un grave riesgo en obsequio de otra; a personas que padecen las consecuencias dañosas de un delito o a personas o animales sacrificados o destinados al sacrificio. En todo caso, las víctimas tendrían que ser los estudiantes que resultaron heridos por los grupos de choque afines a Mazariegos.

El MP también solicitó el resguardo de esta casa de estudios superiores y que se asignaran 100 policías para evitar que la USAC “sea depredada y se le causen daños o deterioros”.

Tras el anuncio oficial de la reelección fraudulenta de Mazariegos se incrementó la presencia policial en el ingreso de la universidad, así como de estudiantes descontentos con el resultado de esa votación. Diputados de la bancada oficial (SEMILLA) quienes ahora se identifican como Raíces, presentaron un memorial en la Sala Quinta del Tribunal de lo Contencioso Administrativo por la falta de acreditación de cuerpos electorales.

Como una forma de afinar y afianzar su reelección, Mazariegos encontró un pretexto fino y alejado de suspicacias para urdir el fraude que lo recolocó en el cargo. Utilizar como pretexto investigaciones arqueológicas y que ahora el MP se ampare en la protección del patrimonio cultural, el cual quedó desbaratado con el cierre inoportuno del Museo de Arte Colonial de La Antigua Guatemala, resulta en una suerte de estratagema para mantener la opacidad y dejar impunes a quienes, como Mazariegos, hacen del fraude un modus para mantenerse en un cargo. Falta ahora ver, si tras las exploraciones arqueológicas (por cuatro meses) se conocen las bases de licitación de las obras del viaducto en el Periférico y la torre de estacionamientos y que se convoque al proceso para que se comiencen esas obras de infraestructura. ¿O solo son esas perfectas imágenes virtuales? ¿Proyectos imaginarios?

Por eso se dice que el “infierno está empedrado de buenas intenciones”. ¿Un proyecto arqueológico era plausible en la actualidad? ¿Cuándo se comenzaron a construir los distintos edificios de la Ciudad Universitaria, a partir de 1946, se descubrieron vestigios arqueológicos en el campus central? Ese tendría que haber sido el antecedente.