Entre la medicina y las letras, la trayectoria de la escritora Thelma Patricia Cortez Bendfeldt
Escrito por Yeimi Alonzo
La segunda edición de la Feria Libro al Viento Verapaz 2026 reconoció el pasado 29 de agosto la trayectoria literaria de Thelma Patricia Cortez Bendfelt, autora de Mal de Ojo (2008), Sentirse desnuda (2012) y Un día en la vida (2025), cuyo aporte a la literatura contemporánea «nace de una mirada atenta sobre la realidad guatemalteca y de la convicción de que las historias más reveladoras habitan en la vida cotidiana», según se lee en la dedicatoria del programa cultural de la feria.. El reconocimiento se llevó a cabo en el Convento Santo Domingo de Guzmán, en Cobán, Alta Verapaz.
Por Yeimi J Alonzo
Thelma Patricia Cortez Bendlfeldt no puede hablar de su trayectoria literaria sin mencionar a su madre quien desde temprana edad la animó a explorar distintas expresiones artísticas. Para la escritora, esa apertura a la diversidad de las artes fue una herramienta fundamental para convertirse en la escritora que es hoy.
La segunda edición de la Feria Libro al Viento Verapaz 2026 rindió homenaje a la trayectoria de Patricia como escritora, investigadora, ensayista, poeta y académica, entre otras facetas que la caracterizan. Aunque es conocida en la región por su profesión de médica y cirujana, su recorrido también está marcado por una extensa producción literaria.
La pasión por la lectura y la escritura le fueron heredadas de su abuelo y madre que también escribían, lo que considera determinante para su acercamiento a las letras. Ella recuerda que escribió su primer cuento cuando apenas tenía seis años de edad y lo dedicó a su hermana menor.
Patricia nació en la Ciudad de Guatemala en 1967 y creció rodeada de libros de distintos géneros lo que la motivó a aprender a leer cuando tenía cinco años de edad y en su memoria aún guarda el recuerdo de La Odisea, el primer libro largo que leyó a los 10 años por recomendación de su abuelo.
En 1998 publicó su primer libro, Desde la casa del cuento, una antología de relatos realizada de manera colectiva junto a otros escritores guatemaltecos conocidos como los “Novísimos”.
Este grupo surgió a finales de la década de 1990, luego de que sus integrantes recibieron formación literaria en los talleres del reconocido escritor Marco Antonio “El Bolo” Flores, de los que Patricia también formó parte. La escritora también estuvo vinculada con los colectivos culturales Intemperie y Casa Roja.
Además de cuentos, ha escrito poesía, ensayos y crónicas. Parte de su producción ha sido publicada en antologías, en las revistas La Ermita e Intemperie y en medios de comunicación como Prensa Comunitaria y Plaza Pública.

Feria Libro al Viento Verapaz 2026. Foto: Yeimi J Alonzo
Entre la precisión quirúrgica y la sensibilidad literaria
Patricia estudió Medicina en la Universidad de San Carlos de Guatemala y posteriormente se formó en antropología, epidemiología y salud pública. Su trayectoria profesional la llevó a vincular las ciencias médicas con el servicio público y a ejercer distintos cargos dentro del sistema de salud guatemalteco. En octubre de 2025 asumió la dirección del Hospital Regional de Cobán, Alta Verapaz.
Aunque la sociedad suele encasillar a las personas en disciplinas rígidas, ella ha demostrado que la medicina y la literatura no son excluyentes, sino complementarias. Desde su producción escrita ha abordado tanto la investigación, como la narrativa de ficción, el ensayo y otros géneros.
La escritora recuerda que no fue sencillo enfrentarse al dilema de elegir una carrera como Medicina, considerada una profesión con mayores posibilidades de estabilidad económica, frente a una vocación artística y literaria que, en Guatemala, muchas veces es relegada por no ser reconocida como un trabajo.
“Me llama la atención que cuando me presentan lo hacen primero por mi profesión y por último por la escritura, (doctora Patricia Cortez) porque en este país la escritura es considerada una afición, no un trabajo”, expresó durante la inauguración de la Feria Libro al Viento.
Señaló que son pocas las personas que pueden vivir exclusivamente de su arte o de la escritura. Aun así, destacó la importancia de reconocer la producción literaria guatemalteca.
“Tenemos un Premio Nobel de Literatura, a pesar de la desvalorización que nosotros hacemos de nuestra propia escritura”, expresó, en referencia al reconocimiento otorgado a Miguel Ángel Asturias en 1967.
Para la escritora, también es importante apoyar a las nuevas generaciones en un contexto en el que las exigencias laborales dejan poco tiempo para las expresiones artísticas.
“Con horarios que agotan y no permiten expresar el arte, que también llena el espíritu, vamos dejando esto como una afición”, señaló.
Patricia considera de suma importancia abrir oportunidades para las juventudes que tienen capacidades e interés para escribir, pintar y desarrollar otras expresiones artísticas, “pero que cuando ya tienen 18 años, se les dice “Mirá, buscá trabajo porque esto no te va a dar de comer”.
“Creo que ese es el siguiente paso, buscar estos espacios para darle oportunidad a nuevas personas que se quieran dedicar a esto. Hace falta que los chicos lean y vean que la lectura es satisfactoria”, manifestó durante el acto de homenaje.
Al reconocimiento se sumó Juan José Guerrero, médico y escritor reconocido de la región de Las Verapaces, quien también ha desarrollado su trayectoria entre las ciencias médicas, la literatura y la academia.
Al ofrecer unas palabras a la homenajeada, recordó los años en que Patricia fue su aprendiz durante la carrera de Medicina.
Guerrero relató que durante una cirugía identificó su habilidad para manejar el bisturí y la comparó con su destreza con la pluma. Una observación que, según recordó, le hizo saber en aquel momento.
Su aporte a la literatura escrita por mujeres en Guatemala
En estudios académicos e históricos sobre las letras centroamericanas como el ensayo "Muestrario de narradoras hispanoamericanas del siglo XX: mucho ruido y muchas nueces", de la autora Carmen Alemany Bay, publicado en el año 2003, se le sitúa cronológicamente dentro de las voces de la narrativa contemporánea guatemalteca, al formar parte de una generación de escritoras jóvenes que amplió los temas y perspectivas de la literatura escrita por mujeres en el país.
Su obra también se destaca por romper con la tradición de la escritora dedicada a un solo oficio, al descentralizar la literatura escrita por mujeres y desarrollar parte de su producción fuera de la capital.
El mudarse y hacer su vida en Cobán, Alta Verapaz, le permitió construir una mirada literaria vinculada con otras experiencias y territorios, contribuyendo a ampliar el mapa de las letras guatemaltecas más allá de la Ciudad de Guatemala.
En obras como su novela Sentirse desnuda (2012) y Mal de ojo (2008), Patricia se sumerge en personajes femeninos y aborda temas como el cuerpo, el erotismo, los conflictos internos, la vulnerabilidad y la búsqueda de identidad.
También participó en Cuerpos, relatos eróticos escritos por mujeres (2015), una obra colectiva que reúne a cerca de 30 autoras, entre escritoras reconocidas y voces emergentes que abordan la sexualidad, el deseo, el placer y el autodescubrimiento desde diversas miradas femeninas, alejadas de los tabúes tradicionales y de la mirada masculina hegemónica, según el prólogo de la obra.
Su debut literario en los años 90, ocurrió en un panorama en el que las figuras masculinas tenían una presencia predominante en las letras guatemaltecas.
En ese contexto, al unirse a otras escritoras, entre ellas Gloria Hernández, Ligia Rubio-White y Cristina Tott, en espacios de formación literaria como los talleres de la Casa del Cuento, demostraron que tenían la misma o mayor calidad estética, disciplina y fuerza narrativa que sus contemporáneos.

Foto: Yeimi J Alonzo
“En tiempos en que la literatura debe justificar con demasiada frecuencia su lugar en la sociedad, la obra de Thelma Patricia Cortez Bendfeldt recuerda que narrar también es una manera de comprender, de resistir y de preservar la dignidad humana”, destacó la dedicatoria incluida en el programa cultural de la Feria.
El texto también señala que Patricia “ha defendido la literatura como una forma de resistencia frente a la precariedad cultural y ha reflexionado sobre la salud pública, la situación de las mujeres y el oficio de escribir”.
El homenaje realizado durante la segunda edición de la Feria Libro al Viento Verapaz 2026 reconoce así una trayectoria que inspira a nuevas generaciones, construida entre la literatura, la investigación y la medicina.
Conoce más de la Feria del Libro en el siguiente enlace:
Participaron de esta nota
Yeimi Alonzo
Mujer viento, mujer palabra…
Comunicación popular y periodismos con enfoque de género, pueblos originarios, fiscalización, investigación y derechos humanos desde Alta Verapaz, al norte de Guatemala.
Alexandra
A pesar de la falta de apoyo a la literatura hecha por mujeres por parte del Ministerio de Cultura y Deportes, hay dos proyectos en Guatemala que abren un espacio a la escritura de las mujeres. Estos son La Pepita Editorial y Noso(Tras) las letras, que este año premiaron el talento de las escritoras María de los Ángeles Linares Mendoza, Aída Noriega Toledo, Marilinda Guerrero, Irene Monterrosa y Angélica Quiñónez, en narrativa y poesía.