Escuela de liderazgo, la lucha por cuidar a quienes cuidan
Escrito por Violeta Cetino
Es miércoles 3 de mayo, son las 9 de la mañana y las participantes de la Escuela de Liderazgo, un proceso de formación política para mujeres trabajadoras domésticas y de cuidados, empiezan a llegar al salón en el que hoy será la clausura de este proceso formativo. Se saludan a su encuentro, con la complicidad que une a quienes emprenden una misma lucha: la justicia laboral y el reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados, remunerado y no remunerado.
Por Violeta Cetino
La jornada avanza y Floridalma Contreras, lideresa del Sindicato de Trabajadoras Domésticas, Similares y a Cuenta Propia (Sitradomsa) da la bienvenida a las asistentes, a la vez que les agradece su participación en este encuentro de clausura.
La Escuela de Liderazgo es un esfuerzo para formar en materia de cuidados y autocuidados a las trabajadoras domésticas y de los cuidados, así como a integrantes de organizaciones sociales que tienen incidencia en trabajo organizativo con mujeres, y está impulsada desde el Consorcio por los Derechos Laborales y del Cuidado Remunerado y no Remunerado de las Mujeres que conforma Sitradomsa, Asociación Mujeres en Solidaridad (Ames), el medio digital feminista Ruda y Bizkaia, con el apoyo de Oxfam, en el marco del proyecto “Hablemos de Cuidados y Desigualdades. Por el reconocimiento del trabajo de cuidados remunerado y no remunerado en Guatemala, Bizkaia y Centroamérica”.
Rosa Escobar, lideresa de la Asociación Mujeres en Solidaridad (AMES), explicó que uno de los objetivos de esta Escuela es fortalecer las capacidades y las estrategias de acción política de las mujeres trabajadoras del hogar y de los cuidados, y de lideresas de las organizaciones de mujeres, “con el propósito de que los derechos de las trabajadoras del hogar, de casa particular, y del cuidado no remunerado, se reconozca, valore y reivindique”, aseguró.
Escobar también destacó que la Escuela busca fortalecer los vínculos entre organizaciones de mujeres provenientes de diversos espacios, favoreciendo que estas reflexionen sobre la inclusión de la temática de los cuidados remunerados y no remunerados en sus agendas de trabajo.
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Rosa Escobar, de Ames, durante su intervención. Foto: Violeta Cetino
Mujeres que dialogan acerca de los cuidados
Previo a la entrega de los diplomas de reconocimiento a cada una de las lideresas, hubo un espacio de diálogo y reflexión sobre el proceso que significó para ellas conocer los temas expuestos por la psicóloga Malfy López, quien guió el proceso político-pedagógico.
Telma Zetina, una de las estudiantes de esta Escuela, recordó que para ella fue crucial una de las actividades guiadas por la facilitadora al inicio del curso: “‘Den un paso las mujeres que realizan tareas de cuidados’, nos dijo Malfy, y todas avanzábamos, pero cuando nos indicó dar el paso aquellas mujeres que recibíamos cuidados, ninguna pasó al frente”.
Zetina reflexionó desde la experiencia en carne propia, e indicó que realizar los quehaceres de la casa tiene un valor, que son ejecutados por personas que tienen derechos laborales y que aún así, estos no son respetados. “Aprendimos que tenemos derechos para nuestro autocuidado, pero a veces no da tiempo ni de comer; o cuando cuidas a los hijos o a personas de la tercera edad, no nos da tiempo ni de bañarnos”. Por eso, motivó a las demás estudiantes a cuidar los horarios de alimentación, atender su salud mental y dedicar un tiempo al descanso; a distribuir las tareas del hogar de manera equitativa y no replicar prácticas machistas con los hijos varones, a quienes comúnmente no se les asignan tareas domésticas.
Por su parte, Ortencia Gómez, del Sindicato de Salud Pública, expresó que las mujeres merecemos ser felices, sin olvidar concienciar a más compañeras. “Ahora somos lideresas y debemos tener presente que la vida no es una competencia, sino que se trata de formarnos y hacer alianzas con otras, fortalecer juntas nuestro autoestima y prepararnos”, dijo.
Reconocimiento a la entrega y formación de las mujeres trabajadoras
Floridalma Contreras, de Sitradomsa, y Rosa Escobar, de Ames, abrieron el espacio para la entrega de los diplomas de reconocimiento a quienes participaron en este proceso formativo y que luego replicarán en sus organizaciones.
Una a una pasaron al frente, con muestras de satisfacción por las herramientas con las que ahora cuentan y que fortalecerán su mente, cuerpo y energía para llevar a cabo su trabajo organizativo y laboral.

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Jakelin Cuyan y Victoria Barrios, dos estudiantes de la Escuela de Liderazgo, recibieron su diploma de reconocimiento de manos de Rosa Escobar y Floridalma Contreras. Foto: Violeta Cetino
Luego de la entrega de reconocimientos, el micrófono quedó abierto y Paola Santisteban, de la Central General de Trabajadores de Guatemala (CGTG), indicó que el autocuidado siempre fue tomado en cuenta desde el sentido de la salud física, pero no desde la salud psicológica, como se encaminó en esta Escuela. “Ahora estamos planeando hacer un taller en la CGTG para replicar los conocimientos que adquirimos en la Escuela de Liderazgo”, contó.
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Por otro lado, Escobar destacó que las luchas feministas se han encaminado a defender la vivencia plena de los derechos sexuales y reproductivos, por ejemplo, pero que poner sobre la mesa la discusión de los derechos laborales desde una perspectiva de los cuidados es muy importante y que en este caso, es solamente el inicio. “La escuela no termina acá, es el inicio para hacer más propuestas políticas”, finalizó.
Participaron de esta nota
Violeta Cetino
Periodista en Ruda desde agosto de 2023. Especialista en temas de género, negritud, disidencia sexual, infancias y adolescencias… Y amante de los gatos.