Hogar “Seguro”: nueve años de impunidad y nueve años de resistencia
Escrito por Ruda
Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, las sobrevivientes y madres de las 56 víctimas del incendio en el Hogar “Seguro” Vírgen de la Asunción, en San José Pinula, visitaron el albergue tras nueve años del crimen para mantener viva la memoria de las niñas, exigir justicia y denunciar la responsabilidad del Estado.
Por Isabel Arévalo
Cada 8 de marzo, familiares y sobrevivientes regresan al lugar donde ocurrió uno de los crímenes más graves contra niñas bajo la tutela estatal en Guatemala: el Incendio del Hogar “Seguro” Virgen de la Asunción, en 2017.
Este año, la jornada de memoria inició con una visita al albergue, donde madres, sobrevivientes y organizaciones como el Colectivo Las Libélulas, colocaron fotografías de las niñas que perdieron la vida, flores y velas en un altar significativo frente al recinto.

Familiares de las sobrevivientes y activistas colocaron fotografías de las víctimas del incendio en el Hogar “Seguro”. Foto: Isabel Arévalo
Durante la actividad se nombraron una a una a las 41 niñas que murieron el 8 de marzo de 2017 tras quedar encerradas en un aula donde se inició un incendio. Entre consignas y actos simbólicos, las participantes reiteraron la demanda de justicia y responsabilizaron al Estado por la tragedia.
“No fue el fuego, fue el Estado”
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Carmen Urías, madre de Mayra Chután Urías
Carmen Urías es madre de Mayra Haydeé Chutan Urías, una de las niñas a quién el Estado le quitó la vida. Para ella, regresar al lugar donde le arrebataron a su hija es una forma de mantener viva su memoria y continuar la lucha por la justicia.
“Nosotros pedimos una justicia digna para nuestras hijas. El Estado tiene muchísimo que ver en la muerte de nuestras niñas”, expresó.

Los nombres de las niñas fueron bordados para colocarlos en las cruces del altar hecho en su memoria, en la Plaza de las Niñas. Foto: Isabel Arévalo
Carmen también cuestiona el nombre del centro estatal donde ocurrió la masacre. “Ese no era un hogar seguro, era un hogar inseguro. Hicieron creer a las niñas que les iban a dar protección, pero no fue así”, dijo.
El Altar de las Niñas ha sobrevivido a dieciocho intentos de destrucción, y se ha mantenido a través del esfuerzo colectivo de mujeres que lo han remozado para mantener viva la memoria, entre ellas Carmen Urías, quien ha sido una mujer clave de ejemplo de resistencia.
“Este altar nos ha costado mucho. Lo han deshecho y lo hemos vuelto a hacer”, relató. Para ella, la lucha también está marcada por el dolor personal. Además de perder a su hija en el incendio, recientemente perdió a dos hijos en hechos violentos.
A pesar de ello, afirma que seguirá participando en las acciones para mantener viva la memoria de las niñas. “Estoy muy triste, pero también tengo que ser fuerte para exigir justicia”, confirmó.
Las familias aún demandan que el Estado reconozca su responsabilidad en este hecho atroz, pida perdón públicamente y garantice justicia para las víctimas.

Doña Carmen Urías ha mantenido viva la memoria de su hija, Mayra Chután Urías, durante estos nueve años. Foto: Isabel Arévalo
La memoria como forma de resistencia
En la visita al Hogar “Seguro” también se encendieron velas moradas y blancas rodeadas de flores, en un acto simbólico de recuerdo para las niñas fallecidas.

El fuego sagrado honra la vida de las 41 niñas víctimas del crimen de Estado. Foto: Isabel Arévalo
Posteriormente, la comitiva se trasladó a la Plaza de las Niñas, en la zona 1 de la capital, donde se emitieron discursos para denunciar las violencias que enfrentaban las niñas dentro del sistema de protección estatal, incluyendo abusos, violencia sexual y maltrato.
Las participantes reiteraron que el caso continúa siendo un símbolo de la violencia estructural contra niñas y adolescentes en Guatemala.
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