Lienzos de herencia: el legado ancestral de Negma Coy en la literatura, pintura y el telar Kaqchikel
Escrito por Joel Solano
Desde San Juan Comalapa, la artista maya Kaqchikel Negma Coy impulsa un proyecto colectivo de literatura, tejido y pintura para defender el idioma ancestral y transmitir la memoria, el conocimiento de sus antepasados a la generación joven y las futuras, frente al olvido escolar e institucional.
Por Joel Solano
Negma Coy evoca las historias que escuchaba de niña a la orilla del fuego familiar. Esas conversaciones con sus abuelas y tías moldearon su paso por las aulas escolares y dieron origen a los talleres comunitarios donde hoy enseña a pintar, tejer y escribir en Kaqchikel.
Raíces, glifos y la memoria de las abuelas
Desde San Juan Comalapa, la artista maya Kaqchikel Negma Coy dedica su creación visual y literaria a honrar la memoria de los antepasados y la energía femenina de sus abuelas, madres y tías, quienes trazaron el camino que hoy le permite expresarse en su idioma ancestral y vestir los huipiles que ella misma elabora.
Tras desempeñarse durante doce años en la docencia con la niñez y juventud, comparte que desde hace trece desarrolla el arte maya, un regalo compartido para recibir la palabra de las y los mayores y transformarla en poemas, cuentos e historias que resguarden esa enseñanza acumulada. "Gracias a ellas y a ellos es que en este tiempo y espacio yo estoy hablando mi idioma que es el Kaqchikel", enfatizó Coy, situando el origen de cada uno de sus trazos y versos en la fuerza viva de sus raíces territoriales.
Negma Coy, artista maya Kaqchikel, en su espacio de trabajo en San Juan Comalapa. Foto: Joel Solano
Actualmente, la artista camina en el ejercicio de reaprender la lectura y escritura de los glifos mayas, un conocimiento heredado desde hace miles de años que busca transmitir a las nuevas generaciones para que reconozcan de dónde vienen y reconecten con su identidad. Con esa convicción, organiza talleres de pintura, tejido y creación literaria junto a otros artistas de la comunidad, enfrentando los retos de producir materiales propios para la infancia. "Lo que queremos es decirle a las niñas y a los niños que es una gran riqueza la que tenemos y que sobre todo hay que vivirla, hay que disfrutarla", señaló, destacando la importancia de sembrar en los más jóvenes el orgullo por pertenecer a los pueblos Kaqchikel, Q’eqchi’, Mam, Tz’utujil.
Libros en el aula para combatir el olvido en el idioma propio
Al recordar los textos que se leían en la escuela, Negma Coy señala que durante generaciones se estudiaron historias ajenas a la comunidad, dejando de lado las vivencias del territorio. Por ello, junto al artista multidisciplinario Noé Roquel, impulsan los libros COMALAPITA y la Colección KIKOTEM, una serie de libros de historias cuentos y poemas nacidos en San Juan Comalapa que combinan el Kaqchikel, el español y los glifos antiguos para compartir en las aulas. "No es cierto que los mayas hasta ahora están empezando a escribir; nuestras abuelas y abuelos han hecho este ejercicio desde siempre", manifestó Coy, quien destaca que mostrar estas publicaciones a la niñez permite defender el idioma materno como el pilar fundamental donde se resguarda la memoria, la vestimenta y la manera propia de habitar el mundo.
Publicaciones bilingües creadas para llevar la memoria y el kaqchikel a las aulas. Foto: Joel Solano
Aunque editoriales independientes en Guatemala y el extranjero han abierto sus puertas para publicar y distribuir sus obras en kaqchikel y español, el principal obstáculo sigue siendo la falta de respaldo económico para lograr que estos libros lleguen de forma gratuita a las aulas comunitarias. Negma Coy sostiene que la verdadera transformación ocurre cuando las niñas y niños de la región Kaqchikel leen relatos nacidos en su propia tierra, permitiéndoles reconocer en la lectura la voz de sus madres y padres, abuelas y abuelos, las labores cotidianas, la conexión con la madre Tierra. "Lo que queremos es que las niñas y los niños se sigan encontrando", indicó la artista, quien hace un llamado a docentes y escuelas para abrir espacio al idioma materno en sus lecturas diarias y asegurar que el esfuerzo colectivo de las escritoras locales eche raíces en las nuevas generaciones.
Los huipiles, escrituras vivas frente al despojo comercial
Lejos de ser prendas meramente decorativas, los huipiles representan una forma viva de escritura donde cada color, técnica y diseño plasma la historia del territorio, integrando figuras como: Rupam läq, que es la cruz cósmica, Taq Ch’umil las estrellas, los astros, Koyopa’ que son los relámpagos, Taq Tzikina’ las aves que nos acompañan en la vida, la abundancia de la milpa entre otros seres. Negma Coy explica que desde el propio proceso de elaboración en el tejido se utilizan varias herramientas, una de ellas es el Ruk'u'x, herramienta cuyo nombre significa “Su corazón”, lo que dota a la prenda de vida propia para acompañar y abrigar los momentos de alegría y dolor de las mujeres. "El huipil no es solo un trapo que se pueda tirar y se pueda dejar, es un ser que nos ha acompañado en el frío, en el sol, en la lluvia", indicó la artista al citar su texto Lienzos de herencia, subrayando el valor espiritual y la memoria comunitaria que guarda cada tejido.

El telar y los tejidos tradicionales como portadores de la historia y espiritualidad Kaqchikel. Foto: Joel Solano
Esta riqueza cultural enfrenta el irrespeto y la desvalorización comercial por parte de empresas que recortan las prendas ancestrales para fabricar objetos de moda o vestidos de baño sin comprender su significado. La artista menciona como ejemplo las piezas de Patzún o Chichicastenango, cuyos diseños en el cuello representan auténticos calendarios que terminan destruidos por el desconocimiento ajeno. "Cuando se tiene ese conocimiento se valora, cuando no se tiene creo que es cuando se desvaloriza algo", dijo Coy, reafirmando la urgencia de dar a conocer el sentido profundo de este arte textil para exigir el respeto que merece una indumentaria que las comunidades llevan con orgullo sobre el cuerpo.
Hacer con la fuerza de los colectivos Ajtz'ib' y K'oyi’ Arte Maya
A través del colectivo “K'oyi’ y del grupo Ajtz'ib' escritores de Comalapa”, espacio que toma su nombre del vocablo ancestral hallado en los glifos para nombrar al escribano, se han abierto caminos en San Juan Comalapa para fomentar la creación literaria y el encuentro con la juventud local. Negma Coy explica que, a pesar de los contratiempos surgidos tras la pandemia para mantener activas las escuelas de arte en época de vacaciones, el colectivo ha impulsado iniciativas desde hace más de diez años, sumando las voces de niñas, niños y jóvenes de la comunidad. "A partir de ahí también podemos ver de dónde venimos, cuál es la raíz de nuestro trabajo", enfatizó Coy, al recordar con entusiasmo acciones como la liberación de libros que organizan para el Día del Libro, momento en que recorren las calles para dejar publicaciones en las pilas públicas, en los árboles, las tiendas y las ventanas de las casas de Comalapa. Año con año las personas esperan esta actividad.

Talleres y labor colectiva de los grupos Ajtz'ib' y K'oyi’ Arte Maya con la niñez de Comalapa. Foto: Joel Solano
Como punto de encuentro para el aprendizaje comunitario, el colectivo cuenta con la Casa Ajtz'ib', un espacio donde se realizan lecturas de poesía, presentación de libros, conversatorios con otros artistas, entre otras actividades. Negma Coy detalla que, a la par de estas actividades, la iniciativa de los artistas de K'oyi´ Arte Maya trabajan talleres de arte para la generación joven: escritura creativa, pintura, tejido, teatro, mientras planifican el retorno de la escuela de vacaciones. En las artes escénicas han presentado la obra de teatro “Ch'uch'ujil Armonía” en diferentes centros educativos a nivel local y nacional, es una propuesta que lleva al escenario la raíz profunda del trabajo creativo en el territorio. "Queremos que la humanidad sepa de dónde viene todo el arte que trabajamos, el por qué escribimos, por qué pintamos, por qué tejemos, por qué hacemos teatro", contó Coy, convencida de que cada expresión artística guarda una energía propia que mantiene viva y floreciente la memoria de su pueblo.
Para Negma Coy, la labor en los colectivos Ajtz'ib' y K'oyi’ Arte Maya sostiene una fuerza compartida donde convergen pintores, escritores, teatreros, tejedores en un mismo sendero de creación. La artista sostiene que reunirse y abrazarse desde la colectividad responde al ejemplo vivo transmitido por los antepasados, quienes caminaron siempre en comunidad para respaldar la vida y los conocimientos del territorio. "Solo así, con más personas uniendo nuestra fuerza, nuestra voz, nuestras acciones, nuestro arte, vamos fortaleciéndonos nosotros también", dijo Coy, convencida de que el trabajo conjunto en San Juan Comalapa permite resguardar el patrimonio propio con firmeza frente al aislamiento.
Escribir la memoria maya donde la escuela guardó silencio
Radicada de forma permanente en San Juan Comalapa, Negma Coy crea y acciona directamente desde su territorio natal para dialogar tanto con su comunidad como con el resto del mundo. La artista Kaqchikel observa con preocupación cómo en las escuelas y universidades se prioriza la historia oficial sobre la memoria propia de los pueblos mayas, vacante que busca cubrir a través de las expresiones artísticas e itinerantes. Es más fácil encontrar la historia oficial, la historia que se cuenta desde la mirada de los otros, pero ¿dónde está nuestra historia?, cuestiona Coy, reafirmando que la literatura y el arte resultan herramientas indispensables para tomar la palabra y recordar que, a pesar de las secuelas dejadas por la guerra en Guatemala, las comunidades siguen vivas resguardando su raíz.
Al repasar las memorias sobre terremotos, la guerra y pandemias que han marcado a Guatemala, las abuelas y abuelos de San Juan Comalapa recuerdan que el territorio ya ha enfrentado sequías grandes en el pasado, enseñando que ante la preocupación actual por la lluvia es necesario sostener la vida con la misma firmeza del ayer. Negma Coy recalca que este legado de fortaleza resulta indispensable para las nuevas generaciones que hoy asumen la responsabilidad de resguardar los conocimientos y la cultura propia. “Ahora nos toca a nosotros, a nosotras; hay que seguir trabajando para dejar el camino a estas otras y otros que vienen después de nosotros”, enfatizó la artista, convencida de que el trabajo comunitario de hoy asegura la continuidad histórica para quienes habitarán la tierra en los años por venir.
El arte visual, la literatura, la pintura y el tejido representan para Negma Coy una manera directa de reafirmar la presencia viva de los pueblos indígenas frente al histórico despojo, la violencia y la discriminación que ha buscado borrarlos. "A pesar de tanto, que, a pesar de todo, aquí estamos", indicó la artista, quien resaltó cómo en San Juan Comalapa la creación colectiva fortalece la resistencia comunitaria junto con la agricultura, la gastronomía ancestral, la ciencia, los calendarios mayas. Coy añade que la conexión con los elementos de la naturaleza, retomar la conciencia del cuidado de los bosques, de los ríos, más un rezo o ritual de agradecimiento es una lección cotidiana heredada de las abuelas y abuelos para seguir haciendo florecer la vida y la memoria.
Diversidad de labores en el arte como co-creación con los ancestros
Al definirse como parte de una colectividad de creadores comunitarios que no pasaron por academias ni universidades para aprender sobre arte, Negma Coy explica que su creación florece de los saberes heredados y de la memoria colectiva acumulada a lo largo de diversos ciclos de vida. Inspirada en la rutina de las abuelas y padres del territorio, quienes desempeñan múltiples faenas en el hogar, en el arte y en la tierra, la artista rechaza encasillarse en una sola disciplina porque su expresión abarca la escritura, el tejido, la pintura y el teatro. "No puedo decir que me puedo dedicar solo a escribir, solo a pintar porque siento la necesidad de tejer", indicó Coy, destacando que diversificar la labor artística responde a la urgencia de mirarse en el espejo de las labores comunitarias y reafirmar la identidad desde el encuentro propio.


El arte, la literatura y el tejido como herramientas vivas para asegurar el futuro de la memoria Kaqchikel. Foto: Joel Solano
Para Negma Coy, el arte representa un camino profundo para sanar el corazón y nutrir el espíritu, actuando como un puente colectivo que busca preservar la sensibilidad en tiempos donde la prisa amenaza con apagar lo humano. La artista maya Kaqchikel afirma que su trabajo no busca figurar como una autoría individual ni como algo novedoso, sino como un ejercicio de co-creación junto con las energías del territorio y la memoria de los ancestros. "Si yo me encuentro en el arte, también lo comparto porque necesitamos que el sentimiento de humanidad permanezca", señala Coy, quien manifiesta con gratitud que cada libro, tejido o pintura es simplemente un regalo recibido de los abuelos que ella transforma en obra para abrazar al mundo y resguardar el idioma, la identidad y la espiritualidad del pueblo.
A partir de estas reflexiones sobre el futuro de su pueblo, Negma Coy dirige un llamado fundamental a la niñez y juventud para que reconozcan el valor de sus raíces, aprendan de los abuelos y vivan su identidad con orgullo. Trabajó doce años en la docencia y desde hace tres años se dedica a su arte, para rescatar la lectura de glifos y la literatura bilingüe, la autora insiste en que las nuevas generaciones deben saber de dónde vienen para no perderse en un mundo que intenta borrar la historia propia. "Lo que queremos es decirle a las niñas y a los niños que es una gran riqueza la que tenemos y que sobre todo hay que vivirla, hay que disfrutarla y hay que fortalecer esa gran identidad", indicó Coy, motivando a la infancia a abrazar su idioma materno, sus tejidos y sus costumbres territoriales para seguir caminando el sendero de sabiduría que los antepasados dejaron trazado desde miles de años atrás.
En el tejido cotidiano de San Juan Comalapa, la voz y el trabajo de Negma Coy recuerdan que la memoria, la literatura en Kaqchikel y el arte textil no son piezas del pasado, sino herramientas vivas para defender la tierra, el idioma y la dignidad de los pueblos. A través de la creación colectiva y el encuentro en las calles y aulas de la comunidad, la autora confirma que sembrar en la niñez el orgullo por sus raíces es la forma más firme de sostener el territorio frente al olvido, asegurando con cada libro liberado y cada hilo entrelazado que las nuevas generaciones sigan caminando con voz propia el sendero abierto por las abuelas y los abuelos.
Participaron de esta nota
Joel Solano
El legado medicinal que inició Germana Catú se conserva hoy en San Juan Comalapa con su nieta, Martina Otzoy Curuchich, quien a sus 77 años suma cuatro décadas como comadrona tras asumir un oficio marcado desde su nacimiento por un lunar en el brazo e iniciado en 1982.
Joel Solano
Desde San Juan Comalapa, la maestra Kaqchikel Paula Nicho Cúmez ha construido una sólida trayectoria artística que fusiona el legado del tejido tradicional con la pintura en lienzo. A sus 71 años, la creadora guatemalteca se ha consolidado como un referente de alcance internacional tras superar barreras de discriminación, machismo y la desvalorización del mercado, convirtiendo sus vivencias, su cosmovisión maya y el mundo de los sueños en un manifiesto vivo de resistencia e identidad cultural.
Simón Antonio
La actividad organizada por el colectivo Comunidad Tz’unun Ya’, artistas del lago y la Fundación María y Antonio Goubaud, busca concientizar a la población sobre la contaminación del lago de Atitlán y de los recursos naturales.