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Los revolucionarios franceses «Libertad, Igualdad, Fraternidad». ¿De qué y para quiénes?

Escrito por Iveth Morales

Hoy en día ya es bastante común hacer referencia a los “Derechos Humanos”, hablar de su defensa, así como de la violación a los mismos. Buena parte del imaginario colectivo, no solo de Guatemala, sino del mundo, reconoce a Francia como la propulsora de dichos principios, al haber aprobado la “Declaración de los Derechos del Hombre y Ciudadano”, en 1789, sentando bases para la democracia moderna, reconociendo dichos derechos como “naturales e inalienables”. 

Por Iveth Morales  

Dejando atrás el antecedente tan importante que dio paso a este acontecimiento; la defensa de los derechos del pueblo africano de las plantaciones más ricas de Francia, ubicadas en Saint-Domingue, en el Caribe, logrando su independencia en 1804 cuando crean el territorio de Haití, y que fueron obligados a pagar reparaciones por las pérdidas a sus amos franceses, cuya deuda se “saldó” hasta 1947, para muchos es claro que a la fecha Haití sigue pagando dichas consecuencias. 

Este 28 de mayo 2026, una de las noticias relevantes de Francia, doscientos  treinta y siete (237) años después de la “Declaración de los Derechos del Hombre y Ciudadano”, habla de la abolición sobre el llamado “Código Negro”. Este código aprobado en 1685 por el rey Luis XIV, en el marco de la ley colonial de la esclavitud, es decir hace trescientos cuarenta y un (341) años; definía a las personas esclavizadas como bienes muebles, permitiendo que fueran explotados, vendidos y mutilados por cometer “faltas” que el amo determinaba. Restringía las actividades de las personas de esclavizadas, prohibía cualquier religión que no fuera el catolicismo, determinaba castigos, desde amputaciones de orejas a penas de muerte, por infracciones cometidas por los esclavos. 

Es decir, legalizaron tratar inhumanamente a las personas africanas esclavizadas con la creación de este Código, derogado en el presente año 2026. Los datos explican que Francia fue uno de los países que comercializó el mayor número de africanos, siendo de 1.4 millones, lo que le generó riqueza en las plantaciones de azúcar, gracias a lo cual impulsó el desarrollo de ese país. 

¿Qué espera la población negra francesa? Reparación. Sin embargo, en marzo de este mismo año, en la Asamblea General de la ONU, Francia se abstuvo de votar para calificar la trata transatlántica de negros esclavizados como el Crimen Más Grave Contra la Humanidad. 

Tal como se generalizaron los Derechos Humanos en el mundo, la pregunta con respuestas pendientes sigue siendo, ¿para quiénes y de quiénes se trata dicha defensa? ¿Cuándo los Estados reconocerán el abuso contra el pueblo africano en aras de echar andar el capitalismo en el mundo?

Este recorrido me hace traer el siguiente relato de Du Bois, en su libro Almas del Pueblo Negro: “En una pequeña escuela de madera, algo se les metió en la cabeza a los niños y niñas, la idea de comprar hermosas tarjetas de visita, diez centavos el paquete, e intercambiarlas. El intercambio fue alegre, hasta que una niña, una recién llegada alta, rechazó mi tarjeta, la rechazó perentoriamente, con una mirada. Entonces me di cuenta con cierta repentina de que yo era diferente de los demás; o parecido, tal vez, en corazón, vida y anhelos, pero excluido de su mundo por un vasto velo”. 

Honro la vida de hombres y mujeres cimarrones, los tambores suenan y seguirán sonando, las danzas seguirán mostrando el amor a la vida.

Participaron de esta nota

Iveth Morales

Mujer negra guatemalteca, nacida en una hermosa aldea de Morales, Izabal, llamada Cayuga. Magíster en estudios estratégicos.

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