Mujeres que noquean al miedo en Guatemala
Escrito por Ana Alfaro
En Guatemala, donde la violencia contra las mujeres sigue siendo una preocupación constante, un grupo de chicas encontró en las artes marciales mixtas, el boxeo y el kickboxing una forma de fortalecer su confianza, aprender defensa personal y construir una comunidad que transforma el miedo en seguridad.
Por Ana Alfaro
Caminar por la calle con miedo a ser víctima de un asalto, una agresión o acoso es una realidad para muchas niñas, adolescentes y mujeres en Guatemala. Ante este escenario, cada vez hay más mujeres que buscan aprender a reaccionar y defenderse, inspiradas incluso por videos en redes sociales, donde otras logran enfrentar situaciones de violencia o el deseo de aprender un deporte.
En el país hay un espacio dedicado al entrenamiento de artes marciales mixtas, boxeo y kickboxing exclusivo para mujeres, una alternativa para fortalecer la confianza, conocer la capacidad del propio cuerpo y adquirir herramientas de defensa personal.
El sonido de los guantes que golpean el saco de box rompe el silencio de un salón en la zona 2 de la ciudad de Guatemala. Entre combinaciones de golpes, un grupo de mujeres entrena y aprende a pelear. Algunas lo hacen desde hace años; otras llegaron después de haber vivido episodios de violencia o con el temor de no saber cómo reaccionar ante una agresión. Cada jab, gancho y patada representa una oportunidad para fortalecer su cuerpo, recuperar la confianza y aprender a enfrentar el miedo.


Las clases son impartidas por mujeres y cada una tiene una duración de dos horas. Foto: Ana Alfaro
Las cifras reflejan la magnitud del problema que viven las mujeres y que ningún gobierno o Estado en los últimos años ha puesto la suficiente atención. En Guatemala desaparecen, en promedio, cuatro mujeres cada día. Además, según datos del Ministerio Público en estos seis meses del 2026, se registran 20 mil 884 casos de violencia contra mujeres, niñas y niños, mientras que apenas mil 745 agresores han recibido una sentencia condenatoria. Esta brecha entre las denuncias y el acceso a la justicia refuerza la sensación de vulnerabilidad que experimentan muchas mujeres.
"Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos de pie", escribió la escritora estadounidense Emily Dickinson. Una frase que puede resonar para muchas de las mujeres que hoy entrenan, se ejercitan y aprenden la autodefensa: ponerse de pie, recuperar la confianza y demostrar que la fuerza física también puede convertirse en una herramienta para vivir con menos miedo.

Madres y jóvenes asisten a las clases que se imparten para defensa personal y artes marciales mixtas. Foto: Ana Alfaro
Vencer al miedo
Para ganar confianza en una misma y vencer al miedo surgió el espacio Sakura-Ki. En el año 2012, un grupo de chicas que se unieron los fines de semana y empezaron el “Club de la Pelea” de forma “clandestina”, como describieron las pioneras en crear un lugar para pelear entre mujeres como una forma de transformar el miedo en diversión.
“Nació con el deseo de perder el miedo, ganar confianza y desarrollar la capacidad de actuar ante cualquier situación de riesgo sin quedarnos en shock. Esto comenzó como un grupo clandestino y amistoso de fines de semana; hoy se ha transformado en un espacio pionero seguro de entrenamiento y crecimiento colectivo de mujeres atrevidas”, contó Irenne Dávila, coordinadora de Sakura-Ki.

Irenne Dávila, coordinadora de Sakura-Ki. Foto: Ana Alfaro
Entre sus alumnas hay mujeres que han llegado después de vivir episodios de violencia, y que han encontrado en las artes marciales mixtas y el boxeo una ruta para cambiar esa escena por una donde ya no sienten miedo y saben lo capaz que es su fuerza y su cuerpo de hacer.
Carolina Villela ha visto esa transformación entre sus alumnas. Es entrenadora y una de las primeras mujeres en practicar artes marciales mixtas en Guatemala. Recuerda a una chica que llegó después de haber sido asaltada.
“Tuve una alumna que le habían aconsejado que hiciera este tipo de deporte porque a ella la habían asaltado. Estaba muy insegura y cuando empezó a recibir las clases fue como perdiendo ese miedo”.

Carolina Villela cuenta que cuando inició en las artes marciales mixtas solo hombres practicaban este deporte. Esto le dificultó encontrar contrincantes mujeres. Foto: Ana Alfaro
La entrenadora aseguró que conforme las chicas asisten a las clases, empiezan a reconocer la fuerza de su cuerpo así como la seguridad en sí mismas.
Luchar y protegerse entre mujeres
Este oasis destinado para entrenar, que empezó en terrazas rodeadas de lazos donde se tiende ropa y con un par de guantes, ha ido creciendo. La primera sede abrió en Centro San Juan, zona 7, donde llegaron a tener decenas de alumnas, pero debido a los altos costos para mantener el local ahora se encuentran en la 1era. calle 5-57, zona 2, a una cuadra del Tribunal Supremo Electoral, en la ciudad de Guatemala. Abre los sábados con dos horarios, una clase que inicia a las 13:00 horas y otra a las 15:00 horas.
Jimena Maldonado, de 30 años, comenta que se siente segura en este espacio y le ha hecho sentir más confianza con su cuerpo.“Reunirse a hacer ejercicio es una actividad que siempre te va a hacer sentir mejor. Te da mucha fuerza mental y física y confianza en ti misma”, expresó.

Muchas de las chicas que participan también están interesadas en profesionalizarse y pelear en el ring. Foto: Ana Alfaro
Por otro lado, Luz Oliva resaltó que el boxeo le hace sentirse protegida. “A mis 22 años logré por primera vez ponerme unos guantes de box. En algunos momentos de mi vida he sido vulnerada y sé que tengo la capacidad física y mental si me vuelve a suceder”.
Tanto Jimena como Luz han tenido la oportunidad de estar en el “Club de la pelea”, y así enfrentarse a una pelea en el ring. “He peleado en cuatro ocasiones, es muy liberador, en las peleas somos dos chicas, que somos contrincantes pero no enemigas. El boxeo, considero, es un deporte que te da mucha disciplina y respeto”.

El “Club de la Pelea” les ha permitido a chicas de distintos niveles pelear con contrincantes mujeres. Foto: Ana Alfaro
Nilda Ruiz, de 42 años, madre de tres niñas, que además de asistir a clases a Sakura-Ki también ensaya para un convite, organiza su tiempo para tener ese tiempo para ella y su cuerpo. Indicó que hacer ejercicio le permite quitarse el estrés y enseñarles a sus hijas esta disciplina y estar preparada ante cualquier violencia. “Aprendes a defenderte en la calle o en cualquier situación. Tengo tres niñas y ellas me apoyan”.

Nilda, además de aprender a boxear dedica sus sábados también a ensayar para un convite. Foto: Ana Alfaro
Las clases se imparten con una duración de dos horas, rodeadas de guantes de box, y cada último domingo del mes se arma un ring para pelear, donde mujeres pueden disfrutar de la adrenalina en un espacio donde cada quien pelea hasta donde su cuerpo y resistencia le permita.

Sakura-Ki on Instagram: "Así vivimos nuestra primera sesión del club de peleas, gracias por ser parte y pelear con nosotras 🥊🌸
Nos vemos nuevamente este Domingo 🌸"
28 likes, 0 comments - sakurakigt on February 18, 2026: "Así vivimos nuestra primera sesión del club de peleas, gracias por ser parte y pelear con nosotras 🥊🌸
Nos vemos nuevamente este Domingo 🌸".
Las entrevistadas coinciden que este espacio es para “crear esa comunidad y hermandad entre mujeres que a veces no está presente”.
El 8M de este año, durante el Día Internacional de la Mujer, lograron llevar el ring a la Plaza de las Niñas, donde participaron hasta 50 mujeres y realizaron entre 20 y 30 peleas.

Sakura-Ki on Instagram: "Este 8M💜 sacamos el ring a la calle 🥊 por todas las niñas, por cada mujer que ha tenido que defender su vida 👊🏽
¡Juntas peleamos! 💥🌸
#defensapersonal #artesmarciales #8m #boxing"
184 likes, 6 comments - sakurakigt on March 11, 2026: "Este 8M💜 sacamos el ring a la calle 🥊 por todas las niñas, por cada mujer que ha tenido que defender su vida 👊🏽
¡Juntas peleamos! 💥🌸
#defensapersonal #artesmarciales #8m #boxing".
“Queremos que siga creciendo, que sepan que es necesario saber defensa personal, saber cómo reaccionar es una gran ventaja”, aseguró Dávila.
Para las mujeres que entrenan en Sakura-ki, aprender a lanzar un gancho o esquivar un golpe va más allá del deporte: significa recuperar la confianza, conocer la fuerza de su cuerpo y enfrentarse al miedo con nuevas herramientas.
Participaron de esta nota
Ana Alfaro
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