Ruda

¿Qué hace a una hopeless romantic ser una hopeless romantic?

Escrito por Ashley Salazar

Este término apareció cuando describieron a una de las hermanas Brontë (destacadas novelistas y poetas inglesas de la época victoriana). Desde los años 80 hasta ahora se usa como un sustantivo para describir a una persona que tiene sentimientos idealistas sobre la vida y el amor. Lo más cliché posible es estereotipar el amor, pensar que debe ser como en los años 50: citas de heladerías, candelas rodeadas de pétalos de rosas en una cama, caminatas bajo las estrellas o levantar la pierna cuando des tu primer beso pop. 

Por Ashley Salazar

Vivimos por las mariposas en el estómago y los escenarios creados en la mente 24/7. Nos emociona el “vivieron felices para siempre” porque pensamos que ese es el final de una aventura y el inicio de otra. 

Yo, como prueba viviente de lo que significa ser una hopeless romantic (romántica sin esperanza), puedo decir y afirmar qué es lo que se necesita para considerarse parte de este “subgrupo” de la sociedad.  

Para empezar, deberíamos definir el amor. Pero, ¿cómo podemos describir el amor?

El diccionario dice que es un sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. También nos dice que es voluntad, consentimiento.

Y existe también el amor platónico, el amor libre, el amor seco, el amor al arte, el amor al juego, el amor a un artista, el amor a Dios…

Si me preguntan, para mí el amor es un sentimiento primario, que nos mueve pero que nos hace ciegos a la verdad. Es un sentimiento que nos hace tontos y libres al mismo tiempo. El amor también nos da miedo, nos asusta y… hasta que lo tenemos de frente y nos explota, podemos afrontarlo. 

Eso es el amor, pero dejando de lado la definición, creo que la segunda pregunta más importante es: ¿Dónde encontramos el amor?

Si hablamos del amor familiar, está en el regaño de mi mamá cuando le contesto mal por la mañana. Está en las caricias que mi abue me da cuando me dice cuánto me quiere. En ese par de zapatos que mi tía me dio por mi cumpleaños, en el disco de mi artista favorito que mi amiga me dio, o incluso, en esa chaqueta ya desgastada que mi primo mandó a arreglar y me la dio porque era su favorita y quería que yo la tuviera porque sabía lo mucho que me gustaba. 

El amor lo encuentro en mis sobrinos, y aquí lo voy a dividir: cuando mi sobrina me llama en las tardes desde el teléfono de su madre porque me quiere enseñar una nueva banda coreana que encontró; cuando mi sobrino me enseña que se la ha caído un diente mientras jugaba en la bicicleta; cuando mi otra sobrina me dice que me quede con ella a dormir mientras leemos cuentos de dinosaurios o incluso, cuando mi sobrino más pequeño toma mi dedo índice con su pequeña manita como si su vida dependiera de eso.

Ahora, sí hablamos de otro amor. El amor fraternal o amistoso lo encuentro cuando una de mis amigas hace tonterías y muecas con tal de verme reír cuando me siento triste. En esas tardes cuando alguien me enseñaba contabilidad para la escuela porque no entendía nada de lo que el profesor decía. Lo encuentro en los largos audios que ahora ya no nos mandamos.

Ese amor, para mí, es invaluable, no lo cambiaría por nada del mundo.

Pero, si hablamos de lo que amo la lista es algo larga. Amo los libros. Amo el sonido de la lluvia. Amo ver los atardeceres de octubre, noviembre y diciembre. Dicen que los atardeceres de verano son los más bellos, pero a mi parecer, los de invierno son mejores. 

Ahora que hemos descrito qué es el amor para mí, les voy a responder la pregunta principal: ¿qué nos hace ser hopeless romantics?

Cuando me preguntan por qué me considero una, es porque pienso que el amor debe tener cualidades de cuento de hadas. Pienso que alguien me va a ver y se enamorará a primera vista, porque él será el perfecto, mi príncipe encantado y azul que me llevará en su caballo hasta el atardecer. Que bailaremos en la cocina al ritmo de música lenta. Que me mirará y pensará que yo soy su mejor opción, que no hizo mal en escogerme. Que cada vez que me mira se enamora más de mí, que lo motivaré y que me presumirá todos los días frente a sus colegas de trabajo. 

Estoy enamorada de la idea de tener a alguien perfecto para mí. Que nos vamos a complementar tan bien como piezas de rompecabezas. Él tendrá hoyuelos en ambas mejillas, alguien alto y que tenga una bonita sonrisa. Que sea torpe y que olvide su sombrilla. Que sea serio al principio, pero que cuando lo vaya conociendo sea la persona más encantadora del mundo. Alguien que sea bueno escuchando. Que sea divertido y con un sentido del humor peculiar. Bueno con los niños y las niñas. Y que estemos juntos aunque nuestro horóscopo no sea compatible. Que le guste la música calmada, pero que no tenga miedo de escuchar música diferente a su zona de confort. Alguien tan guapo que la gente tenga que preguntarle si realmente bajó del cielo. O que esa invisible string (cuerda invisible) de la que tanto habló Taylor Swift se hará realidad. 

Así que, si se han preguntado quién es una hopeless romantic, soy yo. Una chica de 25 años que no ha dado su primer beso, pero que tiene la fantasía de darlo bajo la lluvia. Una chica de 25 años que jamás nadie la ha invitado a bailar en una fiesta, pero que sabe exactamente qué canción quiere como su primer vals de boda. 

Solo soy una chica de 25 años esperando que el amor toque a su puerta. 

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Ashley Salazar

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