Yenifer rompió el silencio para reconstruir su futuro
Escrito por Plan International
A Yenifer, una adolescente de 15 años de Guatemala, siempre le han gustado las cosas simples: dibujar, pintar, hacer manualidades. Cuando habla de sí misma se describe como alegre y platicadora. Pero su historia no comienza con lo que le gusta, sino con todo lo que tuvo que aprender a enfrentar para poder volver a sentirse en paz.
Por Plan International
La vida de Yenifer estuvo marcada por la vulneración de sus derechos desde la infancia, hasta ser víctima de trata de personas. Como se describe en su proceso de acompañamiento por la psicóloga, Angélica Valdés: “Yenifer proviene de una familia desintegrada… quedó a cargo de otro familiar quien vulnera sus derechos… y llegó a una red de trata de personas en donde se vulneran de una forma mayor sus derechos”.
En Guatemala, la magnitud de este delito continúa evidenciándose en registros oficiales: entre el 1 de enero y el 11 de julio de 2025 se activaron 131 alertas por casos de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, explotación y trata de personas, de las cuales 110 correspondieron a niñas y adolescentes mujeres, según datos de la Procuraduría General de la Nación (PGN).
En su proceso de recuperación, el acompañamiento recibido se enfocó en fortalecer su estabilidad emocional, ayudarle a manejar lo vivido y acompañarla en la reconstrucción de su proyecto de vida. “Se le ha brindado un acompañamiento… para empoderarla, recordarle los derechos con que ella cuenta y poder brindarle mayores oportunidades a través de un plan de vida para mejorar el futuro de ella y de su bebé”, afirma Angélica Valdés.
La rutina de Yenifer empieza temprano. Ordena su espacio, cuida a su hijo, cumple con sus responsabilidades y participa en los espacios donde puede expresar lo que siente. Entre todas sus actividades, hay una que para ella es fundamental: “Nos podemos expresar cómo nos sentimos, qué emociones tenemos... Me gusta también porque me expreso bastante. Tal vez no me expreso con las demás personas, tal vez me cueste, pero en mi diario sí me puedo expresar bien”.

Foto: Plan International
Hubo un tiempo en que expresar lo que sentía no era posible. Recordar lo vivido tampoco era fácil. “Pues mi dificultad es que sí me cuesta bastante superar sobre mi pasado, lo que me pasó”, cuenta con sinceridad. Su proceso no fue inmediato. Poco a poco empezó a encontrar estabilidad con ayuda psicológica: “Psicología me ayuda sobre cuando estoy mal…si nos sentimos mal, podemos hablar con ellas”.
Aprender a seguir adelante implicó comprender que sanar no siempre significa olvidar, sino poder vivir sin que el pasado controle el presente. “Pues sí me han dicho bastante que es mejor olvidarlo, perdonarlo, tal vez no por dentro, pero sí para que yo esté tranquila y no esté, así como que muy pensativa más adelante y no me afecte”, comenta Yenifer.
En este proceso, el acompañamiento recibido le permitió fortalecer su estabilidad emocional y reconstruir su proyecto de vida. Plan International realiza intervenciones para prevenir la violencia sexual y otras formas de violencia contra niñas, adolescentes y jóvenes, en coordinación con instituciones públicas y organizaciones especializadas como el Refugio de la Niñez que brindan atención y protección a personas sobrevivientes, contribuyendo a que puedan acceder a apoyo, orientación y oportunidades para avanzar.

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A medida que avanzó, Yenifer empezó a comprender que su historia no terminaba en lo que había vivido. También comenzó a pensar en otras niñas, adolescentes y mujeres que guardan silencio. “Yo he pensado que las niñas, adolescentes o mujeres pues les afecta de que tal vez lo que han pasado les cuesta bastante decirlo y solo lo callan, pero es mejor no callarlo”.

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Volver a estudiar también se convirtió en una decisión que marcó un nuevo comienzo para ella. “Pues a mí me motivó a volver a estudiar porque yo de grande quiero graduarme de psicóloga o abogada… también para poder sacar adelante a mi hijo”. Esa meta le dio dirección, propósito y una forma concreta de imaginar su futuro.
Su rutina está hecha de pequeños pasos que construyen algo más grande: estudiar, cuidar, reflexionar y avanzar. Con el tiempo empezó a sentirse distinta. Más tranquila, más fuerte y más segura. “Ahora yo me siento segura, he estado bien, me siento protegida”, afirma.
Cuando piensa en el futuro, Yenifer habla de estabilidad, educación y oportunidades. “Lo que yo quiero para mí, para mi hijo es poder ganar mi grado de básico, terminarlo, poder sacar adelante también a mi hijo, tenerlo estudiando también a él, poder trabajar más adelante para él y darle todo lo que él necesita”.

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Ahora, cuando Yenifer habla hacia otras niñas, su voz transmite algo que aprendió con el tiempo: callar no protege. “No quedarnos calladas en ningún momento… decir todo con el tiempo”. Desde su experiencia sabe que el miedo puede paralizar, pero ha llegado a la conclusión de que hablar permite encontrar ayuda. Por eso insiste: “No tengan miedo de contarlo porque las van a poner en un lugar seguro”.
La historia de Yenifer no es solo la de lo que vivió, sino la de lo que decidió hacer después. Aprendió a hablar, a sanar, a reconstruirse y a avanzar. Paso a paso, empezó a escribir un futuro distinto para ella y para su hijo.
Y en ese camino, Yenifer dejó el silencio atrás para comenzar a construir su propia voz.
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