Salas de lactancia materna, un espacio para dignificar a las madres y sus bebés
Escrito por Violeta Cetino
El pasado 24 de febrero el Congreso de la República de Guatemala estuvo a un paso de aprobar la Ley de Lactancia Materna, la cual busca promover la creación de espacios adecuados para que las madres trabajadoras que están en periodo de lactancia cuenten con un lugar digno para la extracción y almacenaje de la leche, tanto en el sector público como privado. ¿Cuál es la importancia de contar con estos espacios?
Por Violeta Cetino
Actualmente, el Código de Trabajo en Guatemala garantiza a las mujeres trabajadoras una hora diaria de lactancia durante diez meses después del parto. Esta hora puede dividirse en dos momentos de 30 minutos cada uno o bien, utilizarlos para ingresar a labores una hora después del horario establecido o egresar una hora antes.
Pero la misma ley establece en el artículo 155 que “Todo patrono que tenga a su servicio más de treinta trabajadoras queda obligado a acondicionar un local á propósito para que las madres alimenten sin peligro a sus hijos menores de tres años y para que puedan dejarlos allí durante las horas de trabajo, bajo el cuidado de una persona idónea designada y pagada por aquél”, una disposición legal que muy pocos centros de trabajo cumplen.
Las barreras estructurales que enfrentan las mujeres para sobrellevar su maternidad, la lactancia y el trabajo no son fáciles de derribar. Aunque algunas empresas privadas y entidades estatales brindan a sus trabajadoras un espacio para amamantar a sus crías o para la extracción de la leche, hay centros de trabajo que aún no incorporan este beneficio, normado, para las madres y sus hijos e hijas.
La iniciativa de ley que algunas diputadas y diputados impulsan, plantea garantizar que todas las entidades del Estado y de la iniciativa privada brindarán a sus trabajadoras una sala de lactancia para evitar que la extracción se realice en los servicios sanitarios o espacios no idóneos. Contempla la construcción de salas de lactancia privadas, higiénicas, seguras y accesibles para las trabajadoras.
Mariana Marín Mendoza, mexicana, especialista en políticas públicas e incidencia legislativa, asegura que el problema no es la maternidad, sino un sistema laboral que penaliza los cuidados. En su artículo “Sin culpas ni despidos. Maternar y trabajar no deberían ser derechos en tensión”, Marín Mendoza expone que “la penalización a la maternidad es un conjunto de desventajas económicas, profesionales y simbólicas sistemáticas que enfrentan las mujeres que son madres o que están en edad reproductiva”, y expone como ejemplos la solicitud de pruebas de embarazo en procesos de reclutamiento, menores probabilidades de contratación o de acceso a ascensos y evaluaciones de desempeño sesgadas.
Y los cuidados son un derecho humano, no un privilegio. Sin embargo, las jornadas excesivas de trabajo, la ausencia de un sistema de cuidados que garantice la crianza en comunidad y una cultura que castiga a las mujeres que ejercen los derechos reproductivos y los cuidados en nombre de la productividad económica, acierta Marín Mendoza.
La lactancia materna es un asunto colectivo y de salud pública
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna proporciona a las y los bebés todos los nutrientes que necesitan para crecer y que su sistema inmunológico se desarrolle plenamente. Junto a Unicef, la OMS recomienda que la leche materna sea el alimento exclusivo de bebés recién nacidos hasta los seis meses de edad, y que hasta los dos años se alimenten con una combinación de la misma con alimentos adecuados y nutritivos para su edad.
Los dos organismos advierten que en Guatemala solamente el 50% de los bebés recibe leche materna como alimento exclusivo hasta los seis meses. “Muchos reciben alimentos o líquidos adicionales desde su primer mes de vida como fórmulas, leche de vaca u otro animal y bebidas azucaradas”, aseguran.
Con las salas de lactancia, las mujeres tienen la oportunidad de garantizar la leche materna como único alimento para sus hijos e hijas, fortaleciendo la economía familiar al no tener que gastar en fórmulas lácteas costosas.
Facilitar salas de lactancia materna también contribuye a la salud de las mujeres, al disminuir las probabilidades de desarrollar cáncer de ovario, cáncer de mama, diabetes tipo II, hipertensión, ataques cardíacos, anemia y osteoporosis. Las madres que extraen la leche de sus senos la almacenan en recipientes adecuados y mantienen su naturaleza en hieleras o enfriadores hasta llegar a su casa y proporcionarla a sus bebés a través de un biberón, además de mantener una reserva de alimento en casa para cuando la madre se ausente.
Por su parte, la Liga de la Leche en Guatemala, una organización sin fines de lucro que brinda apoyo a las madres en su proceso de lactancia, manifestó su preocupación ante la negativa del Congreso por aprobar esta ley. En este indicaron que la lactancia materna es un derecho de la niñez y una acción clave de salud pública. “Para que pueda ejercerse requiere respaldo institucional y condiciones laborales claras. Las madres trabajadoras necesitan garantías reales que les permitan cuidar y sostener la vida sin enfrentar sanciones ni precariedad”, aseguró en un comunicado.

Foto: @laligadelalechegt
Por su parte, el Colegio de Farmacéuticos y Químicos de Guatemala (Cofaqui) expresó su respaldo a la aprobación de la iniciativa de ley en un comunicado, en el que aseguró que la lactancia materna no es una opción secundaria, y que garantizar espacios adecuados en los centros laborales “no solo dignifica a las mujeres trabajadoras, sino que protege el derecho a la alimentación y a la salud de la niñez guatemalteca”.

Foto: @cofaqui
Países como El Salvador cuentan con una guía para la instalación y funcionamiento de salas de lactancia materna en los centros de trabajo, respaldada y avalada por el ministerio de Salud. En México, Uruguay y Colombia existe legislación vigente que obliga a los centros de trabajo con un mínimo de mujeres, y en Costa Rica Costa Rica desde que haya al menos una mujer en periodo de lactancia, a crear salas de lactancia por los beneficios que tiene para neonatos, las madres y la sociedad. En Guatemala, los empleadores deben tener al menos 30 mujeres para la instalación de una sala de lactancia.
La maternidad, la crianza, la lactancia y los cuidados no son temas privados y no pueden sostenerse de manera individual. Es necesaria la participación de la sociedad y del Estado para garantizarlas como derechos y asuntos de salud pública, justicia social, laboral y reproductiva.
Participaron de esta nota